El portavoz del PP, Borja Sémper, defendió la regularización de los 500.000 inmigrantes ilegales en el marco de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) impulsada por asociaciones que alientan el efecto llamada. «Hay que darles una salida, faltaría más», dijo.
Todos los grupos parlamentarios menos VOX se mostraron en abril del año pasado a favor de la toma en consideración de la ILP. La aprobación implicaba iniciar el trámite parlamentario del texto.
En concreto, Sofía Acedo, del PP, avanzó que Cáritas y otras entidades «que cuidan y trabajan con los inmigrantes» les habían pedido que votaran a favor. El partido de Alberto Núñez Feijoo reclamó meses después dotar de más medios humanos, materiales y económicos a las oficinas de Extranjería «para garantizar la tramitación de cada uno de los expedientes con la debida agilidad».
La diputada de VOX Rocío De Meer indicó en el Congreso que la formación liderada por Santiago Abascal rechazaba la medida —y la sigue rechazando— porque «alienta el efecto llamada». «Queremos que España siga siendo España, no Marruecos, ni Argelia, ni Nigeria, ni Senegal. Y esto es puro sentido común», agregó.