«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Según informó el Estado Mayor de la Defensa (EMAD)

La fragata española Reina Sofía intercepta en el Estrecho al submarino ruso más sigiloso de Moscú y lo escolta fuera de aguas de soberanía nacional

Fragata Reina Sofía. Redes Sociales.

La Armada española ha protagonizado un nuevo episodio de disuasión frente a la actividad militar rusa en el Mediterráneo. La fragata Reina Sofía, con base en Rota, interceptó e identificó en aguas del Estrecho de Gibraltar al submarino ruso Novorossiysk, uno de los sumergibles más modernos y sigilosos de la flota de Moscú, que navegaba escoltado por el buque auxiliar Yakov Grebelsky.

Según informó el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), la intervención se enmarca en el refuerzo de la vigilancia marítima que España ha desplegado en el Estrecho, el mar de Alborán y el archipiélago canario. El objetivo es monitorizar el tránsito de naves militares extranjeras en espacios de soberanía nacional y garantizar que abandonen la zona bajo control español. Tras completar la misión, la Reina Sofía recaló en el puerto de Melilla.

La operación se desarrolló en paralelo a un amplio dispositivo militar dentro del ejercicio Sinergia 25. El patrullero de altura Centinela, con un equipo de Infantería de Marina del Tercio de Levante, patrulla también el Estrecho y el mar de Alborán, mientras un avión D4 del Ala 49 del Ejército del Aire realiza misiones de vigilancia aérea. En tierra, el RACTA nº 4 del Mando de Artillería de Campaña ha desplegado sistemas de defensa costera en el Campo de Gibraltar.

El despliegue se extiende asimismo a Ceuta y Canarias. Desde la ciudad autónoma, el patrullero ligero Isla de León vigila los espacios marítimos cercanos a las plazas de soberanía. En las islas, el Buque de Acción Marítima Tornado controla el tráfico marítimo y colabora con el Mando Operativo Aéreo en el ejercicio Eagle Eye 25-3.

La Reina Sofía, en servicio desde 1990 y con más de 200 tripulantes, es una de las fragatas de la clase F-80 que aún integran la flota española, junto a las más modernas F-100 y las recién incorporadas F-110. Por su parte, el Novorossiysk, asignado a la Armada rusa en 2014, representa la nueva generación de submarinos de ataque diésel-eléctricos diseñados para la guerra en aguas profundas y operaciones de infiltración.

La interceptación de este «submarino fantasma» ruso, como lo califican fuentes militares por su bajo nivel de detección, demuestra la capacidad de la Armada para vigilar y controlar los accesos estratégicos a España frente a la creciente presencia naval de Rusia en el Mediterráneo.

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