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su fundación ha salvado del aborto a más de 2.000 bebés al año

Muere a los 68 años Chris Slattery, el activista provida que consiguió salvar a más de 40.000 bebés del aborto

Chris Slattery. Twitter

Chris Slattery, un incondicional defensor de la vida que estableció una red de centros de ayuda para el embarazo en Nueva York y se enfrentó a funcionarios gubernamentales y líderes de la industria del aborto, falleció a los 68 años el miércoles 22 de noviembre después de una larga lucha contra el cáncer

El cuidado que Slattery ofreció a las futuras madres salvó a más de 2.000 bebés al año. Creó la fundación EMC Frontline, que se dedica a ayudar a mujeres jóvenes necesitadas a encontrar un camino para continuar con sus embarazos y alcanzar una vida plena. Tal fue su éxito que, como señala su pagina web, consiguió salvar la vida de 43.000 bebés desde su fundación hace casi cuatro décadas.

Slattery se convirtió a la fe católica a principios de la década de 1980, cuando comenzó a asistir a manifestaciones provida en Manhattan. Una mañana, mientras caminaba hacia su oficina, vio a una mujer que conocía de un grupo social católico parada frente a un rascacielos, orando y tratando de hablar con algunas de las mujeres que entraban. En su interior había una clínica abortiva, relata Aleteia.

Desde entonces decidió unirse a esa joven en la lucha por la vida y buscó información para abrir su propio centro de ayuda a embarazadas.

Para ello alquiló un edificio adyacente a un local de Planned Parenthood en Manhattan (Nueva York) donde abrió su primer centro, al que después le siguieron otros que siempre estaban localizados cerca de los locales del gigante abortista.

Pero su trabajo fue más allá de salvar bebés. Slattery también participó en las protestas que buscaban cambiar la política pública con respecto a la protección de la vida del no nacido. 

Fue arrestado varias veces por este motivo y llegó a convertirse en portavoz de la Operación Rescate en Nueva York. Pero todavía trabajaba en la industria de la publicidad a tiempo completo. Cuando los defensores del aborto comenzaron a colocar carteles de «se busca» por toda la ciudad con su foto, calificándole como «enemigo de las mujeres», la polémica provocó que perdiese su trabajo.

La pérdida de empleo también lo fue de poder adquisitivo, pero estaba comprometido con la causa. Era un hábil recaudador de fondos y terminó conociendo y colaborando con personas como el industrial J. Peter Grace, el comisionado de béisbol Bowie Kuhn y otros. Se codeó con líderes católicos como el cardenal arzobispo de Nueva York John J. O’Connor, fundador de las Hermanas de la Vida; Madre Teresa; y el escritor espiritual p. Benedict J. Groeschel.

«La confluencia de todas estas personas me reforzó que ésta era la causa última; ésta era la causa por la que debía dar mi vida«, recordó a Aleteia.

En 2013 Slattery ya había abierto alrededor de una docena de clínicas en otras partes de Estados Unidos, que funcionaban con voluntarios que trabajaban en ellas. Pero el esfuerzo no fue sostenible y no duró. 

Sin embargo, en la Gran Manzana, Slattery siguió abriendo oficinas en otros distritos distintos a Manhattan, y puso en marcha clínicas móviles con ecógrafos

Su insistencia le llevó a los tribunales. En 2010, la ciudad de Nueva York aprobó una ley contra los centros de servicios para embarazadas. Slattery acudió a los tribunales y en 2014 obtuvo la victoria.

Tras su muerte, Slattery deja a su esposa, Eileen, y sus cuatro hijos, John Desmond, Mary Frances, Brigid y Monica.

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