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Con una estrategia para atacar las debilidades económicas del país

Bruselas chantajea a Hungría para imponer a Orbán el Presupuesto de la UE

Victor Orbán y Petr Fiala. Francois Lenoir

El pasado domingo, Financial Times hizo público un plan confidencial según el cual la Unión Europea sabotearía la economía de Hungría si el país vetara de nuevo el plan para modificar los presupuestos comunitarios para incluir ayudas del bloque a Ucrania. El documento desarrolla una estrategia para atacar explícitamente las debilidades económicas de Hungría, poner en peligro la moneda nacional y fomentar la pérdida de los inversores.

Orbán aseguró que bloquearía el presupuesto de la UE para proporcionar 50.000 millones de euros en ayuda financiera a Ucrania. Tal y como había anunciado en otras ocasiones —vetó el plan en la cumbre de diciembre—, Orbán no considerará modificaciones al presupuesto comunitario para incluir más ayudas a Ucrania, y tampoco permitirá préstamos conjuntos para recaudar esos fondos. La solución propuesta entonces por Budapest fue que los otros 26 Estados miembro de la Unión financien un fondo separado y específico para la ayuda a Ucrania.

Aunque el Gobierno de Hungría aseguró que no cedería a las presiones, ya el pasado sábado lanzó una propuesta a la UE anunciando su apertura a pactar la nueva ayuda a Ucrania —tanto dentro del presupuesto como con préstamos conjuntos— siempre que el Gobierno tuviera derecho de revisión y veto cada año. Diplomáticos de la UE ya aseguraron que Orbán no podría obtener ese poder de veto en ningún caso, y que el ambiente en la Unión se ha endurecido respecto a Hungría. El Gobierno, por su parte, denunció que «la presión política sobre Hungría es continua».

Budapest aseguró que lo importante es «preservar» la unidad de la UE, por lo que «estamos dispuestos a hacer concesiones siempre que no afecten a nuestros intereses vitales». Para Hungría, la mejor solución sería su propuesta de un fondo para Ucrania por separado, fuera de los presupuestos comunitarios.

El plan de Bruselas contra Budapest

De acuerdo con el plan de Bruselas filtrado, la UE cortaría toda la financiación comunitaria a Hungría en caso de que no reconsidere su postura antes de la cumbre del 1 de febrero, Su plan augura que, sin esa financiación, los mercados perderán confianza en Hungría y caerán las inversiones internacionales, forzando una caída de la moneda nacional y la subida de la deuda húngara.

El documento ataja de forma explícita las vulnerabilidades económicas de Hungría, como su «muy alta inflación», «muy alto déficit público», la «dependencia» de «empleo y crecimiento» de la inversión extranjera, la debilidad de su moneda nacional o el mayor nivel de la UE de pagos del servicio de deuda en relación con el PIB.

Aunque la UE había utilizado su poder económico y financiero contra Estados miembro de manera anterior, nunca se había filtrado una estrategia específica para explotar las debilidades de una nación y socavar su economía nacional. Algunos diplomáticos de Bruselas aseguraron que no se trata de un plan que refleje el estado actual, sino que es una opción o «una sugerencia»: «el documento (…) es una nota, escrita por la secretaría del Consejo bajo su propia responsabilidad, que describe el estado actual de la economía húngara».  La Comisión Europea aseguró no estar al tanto del plan.

La Unión Europea, sin embargo, dispone de un plan B en caso de que Hungría vete la partida destinada a Ucrania en los presupuestos comunitarios. Los 26 enviarían los fondos fuera de los presupuestos, aunque para ello, los parlamentos nacionales deberían ratificar la medida, lo que provocaría retrasos y dificultades.

Algunas naciones expresaron su apoyo a aplicar el Artículo 7 del Tratado de la Unión Europea, que permitiría a la UE despojar del derecho de voto a Hungría o bloquear las partidas financieras, aunque muchos Estados miembro consideran que la sanción sería demasiado grave, que, además, requiere apoyo unánime.

La reacción del Gobierno de Hungría

Tras la noticia en Financial Times, Hungría aseguró que no cedería a las presiones y condenó el «chantaje» de la UE. La filtración del plan elaborado por Bruselas ya provocó las primeras consecuencias económicas el lunes, con una caída del 1% del valor de la moneda nacional húngara y la subida de la rentabilidad del bono de referencia a 10 años.

En la misma noche del domingo, el ministro de la UE de Hungría, János Bóka, denunció «lo que el Gobierno húngaro viene diciendo desde hace mucho tiempo»: que “el acceso a los fondos de la UE se utiliza para el chantaje político». El primer ministro Viktor Orbán aseguró en la red social X que Hungría hizo «una propuesta de compromiso» para solucionar la financiación a Ucrania, pero que «a cambio, hemos sido chantajeados por Bruselas».«Olvidaos del Estado de derecho; Hungría está siendo chantajeada por tener su propia opinión sobre inmigración, la guerra en Ucrania y la propaganda de género. Defenderemos nuestros intereses».

Balázs Orbán, jefe político del primer ministro, señaló en la red social X que «Bruselas chantajea a Hungría (…) a pesar de haber propuesto un compromiso». «Ahora está muy claro: esto no tiene nada que ver con el Estado de derecho. Ni siquiera tratan de ocultarlo».

El jueves 1 de febrero los líderes de la UE se reunirán de nuevo para tratar de aprobar el plan que emplea el presupuesto comunitario para proporcionar a Ucrania ayuda financiera. Esta cumbre de emergencia fue convocada tras el veto de Orbán al plan a mediados de diciembre. Ucrania se encuentra en un punto difícil respecto a la ayuda internacional que recibe, pues también los fondos de Estados Unidos están retenidos mientras duran las votaciones en el Congreso. Hungría es también el único país que todavía no ha aprobado el acceso de Suecia a la OTAN, después de que Turquía diera el visto bueno hace unas semanas.

Sin embargo, para que el plan de Bruselas tuviera éxito, todos los Estados miembro deberían comprometerse a congelar la financiación de la UE a Hungría, un apoyo sobre el que diplomáticos de Bruselas dudan. El clima con Hungría es tenso por su veto y su actitud desafiante en los últimos años, lo que anima a algunas naciones europeas a elevar el radicalismo en sus planteamientos y su trato con Budapest.

Presiones del Parlamento a la Comisión

El 17 de enero, Financial Times se hizo eco de las amenazas del Parlamento Europeo contra la Comisión Europea tras la decisión de Ursula von der Leyen de descongelar parte de los fondos comunitarios de Hungría. Según el Parlamento, la presidenta de la Comisión debería haber retrasado la decisión hasta que Orbán reconsiderara su veto al plan de modificación de los presupuestos comunicatorios para incluir la ayuda financiera a Ucrania.

Sin embargo, von der Leyen aseguró que la decisión estaba motivada por las reformas judiciales de Hungría, que permitían reactivar los 10.000 millones de euros congelados por las cuestiones sobre el Estado de derecho: «Hungría cumplió». Para los cuatro mayores grupos del Parlamento (S&D, PPE, Renew y Los Verdes/ALE), la decisión de von der Leyen de abrir la mano fue precipitada y estudian emprender medidas legales contra la Presidenta de la Comisión. Manfred Weber, líder del PPE y compañera de partido de von der Leyen, firmó una carta condenando su decisión.

Otros 20.000 millones de euros siguen congelados por las preocupaciones de la Comisión sobre la libertad académica, los «derechos LGTB+» y los derechos de los inmigrantes en Hungría.

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