Austria prepara un giro de calado en su sistema educativo que simboliza el cambio de prioridades culturales en Europa. El Ministerio de Educación ha confirmado que las clases de latín se recortarán en un tercio en la enseñanza secundaria superior para liberar horas lectivas destinadas a una nueva asignatura de «medios y democracia». La reforma entrará en vigor a partir del curso de otoño de 2027.
El ministro de Educación, Christoph Wiederkehr, defendió la medida asegurando que, aunque el latín forma parte de la tradición humanística, «otros contenidos se han vuelto más importantes en las últimas décadas». En la práctica, los centros con orientación humanística pasarán de tres a dos horas semanales de latín, diluyendo uno de los pilares clásicos de este tipo de formación.
Desde el Gobierno liberal celebran la decisión como un «salto al siglo XXI». La ministra de Exteriores y líder del partido Neos, Beate Meinl-Reisinger, aplaudió el recorte afirmando que la escuela debe adaptarse a la velocidad de las nuevas tecnologías y no quedarse anclada en el pasado.
La reforma también ha recibido el respaldo de UNICEF, que considera que la nueva asignatura ayudará a los jóvenes a desenvolverse de forma «segura y autónoma» en el entorno digital, combatiendo fenómenos como la desinformación o el acoso en línea .
Sin embargo, las críticas no han tardado en llegar. Sindicatos docentes y asociaciones académicas alertan de que recortar lenguas clásicas supone empobrecer la formación intelectual de los alumnos. El portavoz educativo del FPÖ, Hermann Brückl, calificó la reforma de «paso atrás» y denunció que se trata de una medida simbólica que debilita la educación básica. «El latín no es una lengua muerta: es una base esencial para la lógica, el pensamiento estructurado y la comprensión del lenguaje», subrayó.