El Príncipe católico Alois de Liechtenstein, actualmente regente y heredero al trono desde que su padre, Hans-Adam II, le delegó sus poderes en 2004, ha decidido ejercer su derecho a veto y, por tanto, bloquear la aprobación de la nueva ley del aborto del país que permitiría acabar con la vida de los niños no nacidos en las primeras doce semanas de gestación.
El Parlamento de Liechtenstein aprobó la nueva norma el pasado jueves por estrecho margen. Actualmente, el aborto es ilegal en el Estado alpino, a excepción de determinadas situaciones, como cuando la vida de la madre corre peligro o si el embarazo es resultado de una violación.
La iniciativa legislativa fue presentada por el izquierdista partido Lista Libre que aboga por la legalización del aborto durante los tres primeros meses de embarazo y se hizo con casi 5.000 firmas de abortistas. La votación se saldó con 13 votos a favor de un total de 25 diputados que tiene el Parlamento de Liechtenstein.
El artículo 65 de la Constitución de Liechtenstein establece expresamente que, si el Príncipe no sanciona una ley en un plazo de seis meses, se considera automáticamente rechazada, por lo que en este caso, la norma quedaría muerta jurídicamente, y tendría que comenzar un nuevo recorrido legislativo.
En el referéndum sobre el aborto celebrado en 2011, el 52% de los votos fue en contra de la legalización del asesinato de los niños no nacidos. En aquel entonces, el Príncipe Alois también había declarado que vetaría la medida en caso de recibir el visto bueno.