Menos de 24 horas para las elecciones alemanas a la cancillería. Todos los sondeos apuntan a que Angela Merkel volverá a renovar su mandato por cuarta vez consecutiva ante la atenta mirada de Martin Schulz, quien puede conseguir el peor resultado de la historia de los socialistas en el país.
Pero en medio de estas dos formaciones aparece Alternativa por Alemania, el partido liderado por Alice Weidel y por Alexander Gauland, que llega para canalizar el descontento y la desafección de la ciudadanía hacia la política. Así lo explican Andreu Jerez y Franco Delle Donne, con quien hemos hablado después de la publicación de su libro ‘Factor AFD’.
¿Por qué decidieron centrarse en Alternativa por Alemania y no en otros factores de la política alemana como la caída en desgracia de los socialistas?
Simplemente porque creímos que es el fenómeno político más relevante que ha ocurrido en Alemania desde que Merkel es canciller. Cambió la lógica de la política alemana sobre todo en las relaciones de fuerza y en la lógica discursiva. Se centran mucho en la política de refugiados y en todas las cuestiones relacionadas con la inmigración. Y lo hacen sin ningún tipo de limitaciones de lo políticamente correcto. La aparición de este partido nos muestra que hay un problema sin resolver en Alemania y que tienen la función de ocupar el espacio que les ha dejado las formaciones tradicionales.
Y parece que lo están consiguiendo porque los últimos sondeos ya le otorgan un 12% de los apoyos en intención de voto…
Alternativa por Alemania funciona bien porque el descontento social siempre necesita una expresión política. Ellos son por así decirlo “los intermediarios”. Son capaces de captar esta indignación y darles una respuesta diferente. Si consiguen un 10% en estas elecciones ya estarían duplicando su resultado de 2013: pasarían en cuatro años de tener dos millones de votos a cuatro.
A pesar de todo lo que se dice sobre ellos…
La política tradicional no ha entendido que la falta de representatividad se ha profundizado. Algunos creyeron, o incluso siguen creyéndolo, que su electorado es un grupo de “neonazis locos” y no es así. Es un fenómeno mucho más complejo y con muchas aristas porque de lo contrario no seguirían creciendo.
Aún así parece que Merkel va a ganar las elecciones…
A pesar de todo lo que pasó con el problema de los refugiados, no hay nadie que pueda competir con Merkel tanto fuera, como dentro de su partido. De hecho, hubo quienes intentaron luchar por ser su sucesor y no terminaron bien. Merkel parece que está por encima del sistema de partidos… la gente no la vota por sus propuestas sino porque representa continuidad y estabilidad. Aun así, hay un gran descontento, parte de la ciudadanía ya ha mostrado su frustración y la necesidad de hacer cambios y reformas dentro de la política.
Todo esto se traduce en un problema de calidad democrática. No existe todavía un proyecto alternativo a la gran coalición que lidera Merkel. No hay proyectos diferenciados. La única opción es Alternativa por Alemania.
De ahí también la caída de Martin Schulz, quien dejó la presidencia del Parlamento Europeo para arrebatar a Merkel la cancillería y parece que, finalmente no va ser así…
Exactamente. Tiene mucho que ver con eso. Schulz lideraba una candidatura que se centraba en recalcar que él no había estado nunca dentro de las coaliciones que han formado durante los últimos años el partido de Merkel y los socialistas. A cualquier otro aspirante le hubieran relacionado o le hubieran criticado por haber sido los socios de la canciller. Es una cuestión de credibilidad. Al principio tenía una estrategia similar a la de Emmanuel Macron, Barack Obama o Jeremy Corbyn. Sin embargo, creó unas expectativas que luego no se han cumplido y dejó a un lado la campaña de tipo estadounidense para volver a la vieja campaña a los viejos temas. El partido ha vuelto a lo mismo de siempre y él a ser el típico político de traje y corbata. En febrero podría haber sido canciller y ahora lucha por no tener el peor resultado de la historia de su partido.
Uno más que se suma a la lista de los candidatos socialistas que no han conseguido reflotar a su partido, como Benoît Hamon o Pedro Sánchez…
Es una muestra de que el problema no son las ideas socialdemócratas sino su falta de adaptación a la situación actual. Son incapaces de renovarse, son personas que llevan demasiado tiempo en político y que tienen un problema sin credibilidad. Y la política sin credibilidad es puro humo, nunca va a funcionar.
¿Crees que Alternativa Por Alemania podría crecer mucho más en unas futuras elecciones?
Es más que probable. Si Merkel vuelve a aliarse con los socialdemócratas los alemanes continuarán con la idea de que “siempre es lo mismo” y, por tanto, legitimarán el discurso de que la única alternativa real es Alternativa por Alemania. Ello hará que la ciudadanía muestre más interés hacia la formación o que los que no apuestan por ellos se queden en casa y no acudan a votar. Algo que será favorable para AfD.
Pero puede que el resto de los partidos creen un cordón sanitario contra ellos como ha ocurrido en Francia con Marine Le Pen…
Es que si son inteligentes, lo mejor que les puede pasar cuando lleguen al Bundestag (Parlamento Alemán) es que les hagan un cordón sanitario. Así se reforzará la imagen de que los partidos del establishment rechazan todo lo nuevo, inclusive a un partido que ha sido elegido democráticamente.
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