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VIAJÓ EN AVIÓN Y BARCO

El secretario general de la ONU exige desde la Antártida que se reduzca el uso del coche

Antonio Guterres y Gabriel Boric. Europa Press

El secretario general de las Naciones Unidas, el portugués Antonio Guterres, proclamó a finales de julio que la humanidad había entrado en la era de la ebullición global. Es decir, un aumento disparado de temperaturas que dejaría pequeño el «calentamiento» y nos acercaría de manera casi irremediable a la extinción.

Para seguir asustando a la gente, Guterres realizó la semana pasada un viaje a la Antártida vía Chile para desde ahí revelar al mundo que ha comprobado personalmente los efectos del cambio climático en la población de pingüinos y la extensión de los glaciares. Se trata de un viaje propagandístico para calentar la COP28, que se desarrollará entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre en Dubái.

En un vídeo, Guterres pide a los gobiernos que participarán en la COP poner fin al uso de combustibles fósiles, los responsables, según el relato oficial, de calentar la atmósfera y de provocar el aumento del nivel de los mares.

El secretario general de la ONU, que reside en Nueva York, viajó hasta el sur de Chile, Punta Arenas, donde se le unió el presidente de este país, el izquierdista Gabriel Boric. Juntos fueron a la base chilena Presidente Eduardo Frei, en la isla del Rey Jorge, en la Antártida. Luego se dieron un paseo en barco por los alrededores: el glaciar Collins, la isla Kopaitic y la Rada Covadonga. En todo ese paseo, grabaron vídeos para aterrorizarnos.

Como ya nos tienen acostumbrados los calentólogos, sobre todo si son ricos o poderosos, ellos hacen exactamente lo contrario de lo que nos quieren imponer a los demás. ¿Cómo se trasladó Guterres a Chile y luego cómo viajaron él y Boric a la base en la Antártida? En aviones contaminantes. Y el barco en el que se desplazaron, el AP-41 Aquiles, es una vieja nave dedicada al transporte de carga y tropas que entró en servicio en la Armada chilena en 1988. Por tanto, sus motores funcionan con diésel. ¿Cuántos gases de efecto invernadero ha generado la visita absolutamente prescindible de Guterres y Boric?

Esta performance en la Antártida ya la interpretó hace más de 15 años otro presidente chileno, el socialista Ricardo Lagos. En marzo de 2008, realizó un viaje en avión, un Hércules C-130 de la Fuerza Área chilena, con un nutrido grupo de pasajeros, en el que figuraba incluso una socialista española. Estuvieron Sigmar Gabriel, ministro del Medio Ambiente y Seguridad Nuclear de Alemania; Aleksander Kwasnieswki, ex presidente de Polonia; Sergei Mironov, presidente del Consejo Nacional de la Asamblea Nacional de Rusia; y Cristina Narbona, entonces ministra de Medio Ambiente de España.

Nada nuevo en estos 15 años. Ni los mensajes apocalípticos que nunca se cumplen. Ni el uso de aviones contaminantes por la casta. Ni la hipocresía de ésta. Los mayores culpables son, a fin de cuentas, quienes aplauden la farsa como esos pingüinos que ha visto Guterres.

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