La (escandalosa) noticia es que esto no sea noticia en todo el mundo

Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

El daño podría ser incalculable… Si la prensa ‘de prestigio’ siente alguna curiosidad por el asunto, lo que empieza a parecer improbable a medio plazo.

Decíamos que el falso escándalo de la colusión de la campaña del candidato Trump con el Kremlin se está convirtiendo a toda velocidad en el escándalo verdadero de la conjura de agentes del FBI y el Departamento de Justicia contra el presidente Donald Trump, y ahora ya solo queda que quienes llevan desde el Watergate alertando del peligro de manipulación de la vida política americana por parte de las agencias de inteligencia abran los ojos.

Porque el peligro no solo es real, no solo es mil veces más letal para la democracia que toda la propaganda y todas las ‘fake news’ que pueda soltar el Kremlin en las redes, sino que las pruebas son ya innegables.

Que los últimos hallazgos de los correos electrónicos entre agentes del FBI y altos funcionarios de Justicia dejando al descubierto una conjura real y evidente para echar a Trump no sean titular de primera en la prensa nacional e internacional y abran todos los telediarios es prueba más que evidente de que la peor amenaza para el sector periodísticos no son precisamente las ‘fake news’. Es un aciago partidismo por parte de los grandes medios, para los que imponer su relato y apoyar a sus ‘campeones’ es bastante más importante que la verdad o la relevancia informativa.

Ya no hablamos de que la ‘sociedad secreta’ –como se llaman a sí mismos los conjurados en los mensajes intervenidos- se coordine por correo electrónico; es que, según revela una nueva fuente, mantuvieron reuniones en el mundo real, altos funcionarios de Justicia y agentes del FBI. ¿Cómo puede un periodista serio, por mucho que odie a Trump y aborrezca sus políticas, no alarmarse ante semejante amenaza para el sistema democrático?

Y es solo la punta del iceberg: solo se ha informado al Congreso de solo 375 de los casi diez mil mensajes intercambiados. El daño podría ser incalculable… Si la prensa ‘de prestigio’ siente alguna curiosidad por el asunto, lo que empieza a parecer improbable a medio plazo.

Durante más de un año, The New York Times, The Washington Post, la CNN y, en general, todos los grandes de la comunicación y sus miñones a nivel internacional han informado obsesivamente de una conspiración que nunca existió y han cerrado los ojos a un evidente acoso por parte del ‘Estado profundo’ –Administración permanente y agencias de inteligencia- contra Donald Trump, en forma de escuchas ilegales, filtraciones de información secreta y todo tipo de argucias.

Esa es la gran noticia hoy: que el mayor intento de gobernar al margen del sistema democrático no es noticia.

 
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