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Paramilitares chavistas matan a una venezolana que participaba en la consulta 'antiMaduro'

Una persona ha sido asesinada y otras tres han resultado heridas en el oeste de Caracas después de que un grupo de paramilitares chavistas haya disparado durante la celebración de la consulta opositora.


Una persona ha sido asesinada y otras tres han resultado heridas en el oeste de Caracas después de que un grupo de paramilitares chavistas haya disparado durante la celebración de la consulta opositora contra el proceso Constituyente activado por el Gobierno.


El incidente fue confirmado por el Observatorio Venezolano de la Conflictividad Social (OVCS): «Colectivos Paramilitares disparan en Catia, ciudadanos se refugian en Iglesia El Carmen, Avenida Sucre».
El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, el opositor Julio Borges, ha indicado que los 2.030 centros de votación previstos para la consulta popular contra el Gobierno de Nicolás Maduro operan al 100 % y que solo cuatro de ellos debieron ser reubicados.


«Estamos haciendo historia, esto es un proceso hecho solo por los ciudadanos sin la intervención del Gobierno (…), los 2.030 puntos se han abierto exitosamente», dijo Borges, líder de la formación Primero Justicia (PJ), al canal institucional Capitolio TV.
El vicepresidente del Parlamento de Venezuela, el opositor Freddy Guevara, ha dicho que la participación en la consulta supera lo esperado por lo que harán lo posible para que el flujo no se atrase. «Vamos a tratar de ver en qué sitios la afluencia ha sido demasiado alta para que podamos llevar -material- desde otros sitios donde ha sido media. En ningún sitio ha sido baja, no hay un solo sitio que digamos que la afluencia está por debajo de los esperado», ha asegurado a los medios desde el centro de operaciones en Caracas.
La oposición venezolana ha lanzado este domingo su mayor desafío al Gobierno del presidente Nicolás Maduro con la convocatoria de una consulta contra el proceso constituyente impulsado por el chavismo. «Yo sigo preso, no puedo ir hasta mi centro. Den los pasos que tengan que dar hasta llegar a su centro», ha asegurado Leopoldo López, bajo arresto domiciliario.


Convocada por la oposición con el aval del Parlamento, que ha invocado el derecho constitucional a la desobediencia cuando el Gobierno atropella la democracia, el plebiscito tiene el respaldo de importantes actores del tejido económico, cultural y civil del país.
El referendo -que pregunta también a los venezolanos si quieren la convocatoria de elecciones y pide a los militares que defiendan la Constitución vigente– ha sido denunciado ante el Tribunal Supremo por el diputado oficialista Pedro Carreño, que pide que sea declarado nulo y lo tacha de «plan golpista».
Pero poco importa a quienes apoyan la consulta lo que diga el Supremo, un tribunal que sirve al Gobierno de Maduro cuya legitimidad no reconocen ni el Parlamento ni la fiscal general, Luisa Ortega, que también se ha rebelado contra un Gobierno al que recrimina convertir al país en un «estado policial» y practicar «terrorismo de Estado».
Para tranquilizar a quienes temen posibles castigos por parte de a tiranía chavista -a través del sistema de distribución estatal de alimentos o a los empleados en empresas públicas-, los impulsores del plebiscito se han comprometido a quemar las papeletas y las listas de participación para que no lleguen a manos del Gobierno.
En estas circunstancias, la mayor inquietud apuntada por opositores y críticos de Maduro viene de los llamados «colectivos», grupos civiles de chavistas armados que algunos consideran «paramilitares» del Gobierno y han asaltado el Parlamento e intimidado a manifestantes antichavistas en los últimos meses. Su posible presencia en las calles preocupa sobre todo en las zonas tradicionalmente chavistas, en las que el oficialismo niega el menor malestar con el Gobierno y donde la oposición tiene su principal reto cerca de dos años después de la mayoría absoluta las legislativas de diciembre de 2015, las últimas celebradas en la nación caribeña.
Al llamamiento opositor a acudir a las urnas y votar ‘sí’ a las tres preguntas se han sumado importantes sectores de la sociedad civil como la influyente Federación de Cámaras de Comercio (Fedecámaras), sindicatos no oficialistas, organizaciones estudiantiles y algunas de las universidades más prestigiosas del país.

El apoyo de la Iglesia

Uno de los más sólidos apoyos viene de la Iglesia venezolana, que ha cedido sus instalaciones para la votación y ha reconocido la legitimidad de este referendo contra una Constituyente cuya apuesta por el «Estado comunal» es vista por los obispos como una vía a la «constitucionalización de una dictadura comunista» en Venezuela.

Observadores internacionales

La consulta cuenta con el dinamismo que le dan los miles de ciudadanos volcados en las labores organización como voluntarios, quienes han puesto a disposición del referendo mesas, sillas, comercios y automóviles para desplazar votantes.
Pero debido al corto tiempo en que se convocó, y al no estar auspiciada por el Poder Electoral, carece de algunos mecanismos de control. Los líderes de la coalición opositora han apelado a la conciencia de los venezolanos que vayan a pronunciarse para que no depositen más de una papeleta.
Los convocantes han encargado a cinco rectores universitarios del país que actúen como garantes, y miles de voluntarios harán de interventores siguiendo el proceso en las mesas. A este mayor rigor pretende contribuir también la presencia como observadores, a invitación cursada por el Parlamento, de diputados y expresidentes de otros países, como el mexicano Vicente Fox y el colombiano Andrés Pastrana.
 
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