«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
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el pecado de la lujuria «devasta las relaciones entre las personas»

El Papa Francisco explica que «la pornografía está minando el placer sexual»

El Papa Francisco en la Jornada Mundial de Lisboa. Europa Press.

El Papa ha defendido que el «placer sexual» es «un don de Dios» pero ha lamentado que «está minado por la pornografía» que impone una narrativa de «cosificación» del otro. Así lo ha sentenciado Francisco durante la audiencia general de este miércoles que ha celebrado en el Aula Pablo VI del Vaticano antes decenas de fieles.

Durante la catequesis, el Pontífice ha reflexionado sobre la lujuria y ha planteado que en el cristianismo «no hay ninguna condena del instinto sexual», tras recordar que un libro de la Biblia, el Cantar de los Cantares, «es un maravilloso poema de amor entre dos novios». Sin embargo, ha advertido que esta «hermosa dimensión» de la humanidad «no está exenta de peligros».

Así, ha lamentado «la satisfacción» sexual «sin relación» puede generar «formas de adicción». Por ello, ha asegurado que el pecado de la lujuria «devasta las relaciones entre las personas». «¿Cuántas relaciones que comenzaron de la mejor manera se han convertido luego en relaciones tóxicas, de posesión del otro, carentes de respeto y de sentido de los límites? Son amores en los que ha faltado la castidad», se ha preguntado.

El Pontífice ha diferenciado en todo caso la castidad de la abstinencia sexual. «La castidad es más que la abstinencia sexual porque se basa en la voluntad de no poseer nunca al otro», ha asegurado. Para el Papa, es necesario «ganar la batalla contra la lujuria» y contra «la «cosificación» del otro» que plantea, por ejemplo, la pornografía.

En esta línea ha defendido que amar es «respetar al otro, buscar su felicidad, cultivar la empatía por sus sentimientos y disponerse al conocimiento de un cuerpo». En cambio, la lujuria «juzga aburrido todo cortejo, no busca esa síntesis entre razón, impulso y sentimiento».

«El lujurioso busca sólo atajos: no comprende que el camino del amor debe recorrerse lentamente, y esta paciencia, lejos de ser sinónimo de aburrimiento, permite hacer felices nuestras relaciones amorosas», ha concluido.

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