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2023 HA SIDO EL AÑO MÁS HOSTIL DE LA DICTADURA CON RESPECTO AL MUNDO CATÓLICO

Ortega arrincona a la Iglesia Católica: al menos 19 religiosos nicaragüenses han sido declarados «traidores a la Patria»

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio Báez. Twitter

El más reciente informe de la investigadora nicaragüense Martha Molina indica que al menos 19 religiosos del país han sido declarados como «traidores a la Patria» por el régimen izquierdista encabezado por Daniel Ortega.

Molina, quien publicó a mediados de esta semana desde el exilio una nueva entrega de su estudio «Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?», precisó que hay dos obispos, 14 sacerdotes, un diácono y dos seminaristas a quienes se les retiró la nacionalidad.

El documento toma como lapso de estudio los últimos cinco años y cuatro meses, en los que la autora ha documentado un total de 667 ataques dirigidos en contra de la Iglesia Católica, entre los que se inscriben 151 casos de religiosos que han tenido que abandonar forzosamente la nación hispanoamericana debido al hostigamiento del que han sido objeto.

La larga condena del obispo Rolando Álvarez

El caso más resaltante de la persecución del régimen sandinista a personas vinculadas al mundo católico es el del obispo de Matagalpa, Monseñor Rolando Álvarez, quien en meses pasados fue sentenciado a cumplir una condena cercana a 26 años de cárcel.

Álvarez, junto a más de dos centenares de presos políticos, fue excarcelado y obligado a abordar un vuelo a Estados Unidos en febrero. Sin embargo, tras rehusarse a renunciar a su nacionalidad y permanecer en territorio norteamericano, fue devuelto a Nicaragua.

Tras su vuelta al país centroamericano fue juzgado de manera exprés y enviado a la penitenciaría nacional Jorge Navarro, donde está parcialmente aislado en una celda de máxima seguridad. En agosto el obispo cumplió un año injustamente preso.

El exilio del obispo Silvio Báez

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, tuvo que dejar la capital nicaragüense en 2019. Hasta ese momento se había convertido en una de las voces más críticas de la Iglesia Católica con respecto a la dictadura sandinista. Su salida del país fue el único recurso posible frente a una andanada de amenazas echadas a rodar por Ortega y sus grupos represivos que evidenciaban la voluntad expresa de atentar contra la vida del religioso.

Desde entonces Báez reside en Miami, Estados Unidos, desde donde no ha dejado de clamar por la liberación de su país y denunciar los atropellos cometidos por el dictador nicaragüense, a quien ha acusado de ensañarse especialmente contra la Iglesia por ser ateo.  

Cuando se cumplió el primer aniversario del encarcelamiento de Álvarez el sacerdote se solidarizó con el obispo de Matagalpa, afirmando en una comunicación «Siento como propio este tiempo de oscuridad y de sufrimiento que vives, porque yo sé por experiencia lo doloroso que es para un obispo verse obligado a estar lejos de su pueblo. No he dejado de recordarte en mi oración, de mencionar tu nombre, de denunciar la injusticia que cometen contra ti y de exigir tu liberación incondicional».

2023, el año de más asedio

El estudio «Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?» detalla además que en 2018 se produjeron 90 arremetidas contra la Iglesia Católica, en 2019 ocurrieron 84, en 2020 se dieron 62, en 2021 se cifraron en 55, en 2022 acontecieron 171, pero para 2023 se han elevado considerablemente, alcanzándose en lo que va de año un número de 295 agresiones.

Durante el presente año la dictadura orteguista ha empleado razones ilógicas para justificar la confiscación de hasta 13 propiedades pertenecientes a la Iglesia, del mismo modo que ha procedido a cerrar 4 universidades, 2 institutos y 15 medios de comunicación vinculados al mundo católico.

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