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Se ha quedado sin mayores propuestas y aparentemente aislado

Arce evidencia su naufragio durante su discurso por el nacimiento del Estado Plurinacional boliviano

El presidente izquierdista de Bolivia, Luis Arce. Europa Press

Ha pasado un nuevo 22 de enero, día en que se recuerda primero la toma de posesión de Evo Morales en 2006 como presidente de la entonces República de Bolivia, y luego el nacimiento del Estado Plurinacional en 2009 con la nueva Constitución. Al mismo tiempo, suele ser la fecha en que, de manera tradicional, el Movimiento al Socialismo (MAS) evalúa al gabinete de ministros y se ratifica o remueve algunos de ellos.

Este es el segundo 22 de enero de Arce Catacora, pero, aunque se ha observado que el discurso ha sido muy similar, tanto en contenido como en duración a los que ofreció al asumir el mandato a finales de 2020, en su primer 22 de enero en 2021, o incluso al de su primer 6 de agosto (día de la Independencia) del mismo año, esta vez hay mucho por anotar en el contexto de la profunda crisis que el país arrastra desde el fraude de Morales en 2019.

Al menos por el momento, Arce ha logrado que esta nueva celebración plurinacional pase relativamente inadvertida entre la ciudadanía, porque las expectativas estaban puestas en el cambio de al menos cinco de sus ministros importantes: persuadió al Pacto de Unidad (las llamadas “organizaciones de base” del MAS), para postergar estas decisiones hasta el 11 de febrero.

Sin embargo, es importante destacar las muchas cosas que han develado este nuevo discurso.

Primero, Arce ha ofrecido su discurso durante los 35 o 45 minutos habituales, de los cuales dedica una porción importante a saludar a los asistentes -incluyendo a la confederación de músicos- y recordar a distintos personajes de la historia nacional -de cuya lucha el MAS ha pretendido apropiarse siempre- para explicar la manera en que se habrían convertido en sus herederos para transformar el país.

Luego aborda el extendido relato de las causas del MAS para sostenerse en el poder frente a la República colonial, el imperio americano y la derecha. Más tarde, no deja de acordarse del supuesto golpe de Estado contra Morales en 2019. Y finalmente ofrece cifras sobre el curso de la economía, además de algunas iniciativas totalmente coyunturales para una crisis cuyos problemas tienen una explicación fundamentalmente estructural.

Diferencias de estilo y contenido con Morales

Lo primero a destacar son las diferencias de forma y estilo que Arce guarda con Morales. El primero sabe leer de corrido, pero el segundo solía extender sus discursos entre 3 y casi 6 horas, al buen estilo de Fidel Castro o Hugo Chávez. Arce no tiene tal inclinación.

Además, a diferencia de Morales, Arce no ofrece sus discursos del 22 de enero ante la Asamblea Legislativa, sino en el vestíbulo de la nueva casa de gobierno frente a no más de 50 personas, entre las que se encuentran el presidente de la Cámara de Senadores y la de Diputados, pero ningún otro miembro del MAS en la Asamblea.

Estas diferencias tienen un fundamento importante: tanto Arce como Choquehuanca generan anticuerpos tanto al interior de su régimen de gobierno, como en el partido, que hoy le exige varios cambios en su gabinete de ministros.

Esto es así porque se ha tratado de una ceremonia por demás deslucida, a cambio de que no fuera la oportunidad para mostrar qué tan debilitados se encuentran en el MAS.

No existe financiamiento

Por ejemplo, Arce ha dicho en su discurso: “Aquí no hay pilotos automáticos. No se trata de buenos precios internacionales ni fortuna, no es por efecto rebote. Tenemos un modelo económico construido entendiendo al pueblo boliviano, que ha demostrado resultados aún en momentos de duras crisis internacionales y de caídas de precios internacionales de materias primas”.

Sucede que Arce no tiene qué ofrecer, está solo, ya no existen proyectos manirrotos como en la era del auge de materias primas para repartirse lo recaudado, no ha conseguido financiamiento en lo que lleva como presidente del Estado Plurinacional, y lo poco que le queda apenas le alcanza para subsistir políticamente.

Además, ha tratado de reivindicar, una vez más, el Modelo Económico Social Comunitario Productivo Boliviano (MESCPB), afirmando: “Que no les quede dudas, industrialización con sustitución de importaciones es una forma efectiva de liberación nacional”.

Pero él mismo ha dicho después: “Destaco la medida del IVA del 0% para la importación y comercialización de bienes de capital, como plantas industriales y maquinaria pesada. Hasta el 19 de enero, 938 millones de Bs en bienes de capital, producto de esta medida. Esto repercute en una mayor capacidad productiva del país”.

Y ha dicho algo más sobre la economía que es igualmente importante: “Otra de las medidas fundamentales fue el apoyo al sector productivo y al acceso de la vivienda digna y social restableciendo el límite de la cartera productiva y de los créditos de vivienda de interés social al 60%, medida que fue reducida por el gobierno de facto. Hoy las familias vuelven a hacerse de los créditos de la vivienda social, y el sector productivo pueden acceder al crédito a través del sistema financiero”.

Esto es algo de lo que más ha presumido Arce desde que fue designado como titular de Hacienda en 2006, y más todavía desde las reformas al sistema financiero entre 2012 y 2013. No obstante, se ha sabido recientemente que los precios de venta, alquiler y anticrético de los bienes inmuebles en la ciudad donde mayor auge se había registrado en años anteriores. 

Esto se explica por el propio agotamiento del MESCPB, y será algo de lo que se seguirá discutiendo durante el resto del año, con seguridad: el sector de la construcción fue particularmente hiper-estimulado durante el auge de materias primas con crédito artificialmente barato y exceso de gasto público, y ahora que no existe manera de seguir financiando el modelo de estímulo de la demanda interna, empieza la fase de liquidación forzosa e inevitable de activos en sobreoferta; la pandemia fue un factor agravante, o el detonante de una crisis inevitable.

Y finalmente, después de tratar de presumir sobre algunos datos macroeconómicos que supuestamente ilustran la recuperación incuestionable de la economía, todavía no hay explicaciones sobre la gran diferencia que existe entre las proyecciones de crecimiento del régimen (5,1%) y las de los organismos internacionales (3,2%) para 2022.

¿Se olvidó Arce de la crisis sanitaria?

Arce ha dicho también en su discurso: “Sabemos que la mayor preocupación de la población es la economía, la generación de empleo, la estabilidad y la certidumbre”. ¿Acaso se ha olvidado de la pandemia del covid-19? No, pero eso quisiera.

Llaman pues la atención no sólo aquellos temas sobre los que a Luis Arce le gusta presumir, por mucho que sobre ellos tampoco tenga mucho para mostrar, pero también es importante destacar aquellos temas sobre los que convenientemente ha decidido pasar de largo, como la gestión de la crisis sanitaria: Bolivia sigue siendo el último de la clase en la región: apenas lleva un 42,5% de su población con vacunación completa.

En definitiva, lo que está sucediendo es que el país está asistiendo a la implosión en cámara lenta del MAS. La ceremonia y los discursos del 22 de enero han sido tan desabridos, que parecía un acto de despedida, aunque no inmediata. 

Sin embargo, surge una hipótesis sobre la cuál reflexionar hacia adelante: ¿Es posible que Luis Arce esté tan solo porque lo único que le queda es la toma de decisiones altamente impopulares?

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