Desmontando las barbaridades económicas del hermano del ministro Garzón

Cuando se desliga el capital de la realidad se produce la inflación

La cuenta de twitter del economista Eduardo Garzón tiene cierta popularidad en España, no porque su titular aporte grandes ideas o siquiera buenos chistes, sino porque es hermano de Alberto, militante del Partido Comunista de España, jefe del partido Izquierda Unida y ministro de Consumo en el Gobierno del socialista Pedro Sánchez. Los ‘trinos’ del profesor universitario Eduardo sirven para deducir qué piensa Alberto y qué puede convertir en ley para los demás españoles. Y, la verdad, los escritos del primero ponen los pelos de punta.

El más reciente ha sido la afirmación de que el dinero puede crearse sin límites:

El comunista Eduardo Garzón cree que el petróleo, el aire puro, la duración de la vida humana, la superficie cultivable, la comida, las ballenas, la vivienda… son escasos o limitados, pero no el dinero. Éste “se puede crear sin límites”, como en un sueño. Incluso las cadenas de montaje de automóviles o las fábricas de ropa están limitadas por su dependencia de la demanda y de las materias primas, pero la creación del dinero no.

Si a los españoles esta barbaridad nos sorprende, para los hispanoamericanos, en cambio, es ya habitual. Muchos políticos, universitarios y periodistas prometen erradicar la pobreza mediante el método de dar sacos de papelitos de colores. Parten de que la economía puede ser moldeada por la voluntad de los poderosos y sometida al partido o al líder o al comandante, a los mismos a los que ellos han entregado su alma.

Dejemos la teoría y pasemos a la práctica. Los gestores del Banco Central Europeo (neoliberales para los ‘progresistas’, socialdemócratas para otros) llevan desde 2012 creando dinero con una fórmula muy similar a la propuesta por Garzón, y las economías de España, Italia y Francia no salen de la crisis. Lo que crece es el malestar de sus pueblos.

La moneda es dura realidad

La emisión de dinero sin límites ya la practicaron algunos monarcas en todo el mundo, desde China a Roma, mediante la degradación de las monedas de oro y plata. El experimento solía acabar con hambrunas, rebeliones y matanzas. Los revolucionarios franceses empezaron a emitir dinero de papel, los asignados, en tal cantidad que al final no valía nada y el comercio se detuvo.

El dinero depende de la riqueza de un país, de lo tangible… y también de algo mucho más decisivo, que es la confianza. Si los inventos humanos pudiesen estar desligados de la realidad, resultan incomprensibles las burbujas de viviendas invendidas. ¿No se pueden construir para dar empleo y cobijo, aunque superen en varios millones a la población nacional? ¿Cómo el sentido común y la experiencia se atreven a oponerse a semejante acto de genialidad y bondad?

Cuando se desliga el dinero de la realidad, se produce la inflación, que en naciones donde gobiernan ineptos y canallas, como Argentina y Venezuela, se convierte en hiperinflación

En España se ha aplicado el principio Eduardo Garzón con la ‘creación’ de aeropuertos, universidades y líneas ferroviarias de alta velocidad, y ahora tenemos muchas de esas infraestructuras no sólo infrautilizadas, sino convertidas en un lastre para las cuentas públicas. Esto también ocurre en el sector privado. Desde la anterior crisis, numerosas empresas han emitido nuevas acciones para no pagar dividendos y así no tener salidas de caja en una fase de liquidez escasa. Lo que parecía una genialidad se ha revelado como un desastre. Esas empresas no pueden retribuir a los nuevos accionistas unos dividendos similares a los anteriores, debido a que los beneficios no han crecido en el mismo porcentaje que ‘los papelitos’.

Cuando se desliga el dinero de la realidad, se produce la inflación, que en naciones donde gobiernan ineptos y canallas, como Argentina y Venezuela, se convierte en hiperinflación. En la Argentina del corralito el dinero perdió su valor; y la gente que pudo hacerlo se refugió en otros activos: acciones, pisos, fondos de inversión, tierras… Un siglo antes, habrían comprado oro y plata.

Parece mentira que adultos como los Garzones, Delcy Rodríguez y Axel Kicillof tengan ideas parecidas a las de los niños que fabrican su dinero con tijeras y ceras de colores para comprar juguetes, pero así es. España, cada vez más cerca del peronismo y de la ideología del “¡Exprópiese!”.

Las principales causas de las economías deprimidas y del empobrecimiento social son los Estados parasitarios, el gasto público desbocado, los impuestos excesivos para las clases media y baja, la deslocalización de empresas productivas a China, la corrupción, unas oligarquías tan egoístas como incompetentes, unas sociedades envejecidas y la absoluta falta de confianza de los ciudadanos en sus gobiernos y en el futuro. ¡Cómo recuerda nuestra situación a la de la caída del Imperio romano y las invasiones germanas y musulmanas!

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