El nuevo Gobierno de Honduras dibuja un oscuro futuro para el presidente saliente, Juan Orlando Hernández

Ha sido señalado por haber forjado alianzas con cárteles de la droga
Photo: Michael Brochstein/ZUMA Wire/dpa El presidente saliente de Honduras, Juan Orlando Hernández. Europa Press

Una serie de indicios, informaciones extraoficiales, así como datos suministrados por fuentes políticas hondureñas, dejan ver la -por ahora- velada intención del próximo gobierno de Xiomara de Zelaya de entregar a las autoridades judiciales de los Estados Unidos al aún mandatario, Juan Orlando Hernández (JOH). Esto a objeto de que sea procesado por delitos de narcotráfico.

Y es que, aunque no existe en la actualidad una acusación formal en contra de JOH, su nombre salió a relucir durante el juicio que se le siguió a su hermano, el exdiputado Juan Antonio “Tony” Hernández, en el que fue hallado culpable y sentenciado a cadena perpetua por tráfico de drogas. Allí, los fiscales federales del caso señalaron al presidente hondureño de ser co-conspirador en la trama que llevó a su hermano a la cárcel.

Una sospecha que agrega más incertidumbre al ya enrarecido clima político imperante en la nación centroamericana en medio del cual Xiomara Castro de Zelaya asumirá la presidencia de la República el próximo 27 de enero ante un Congreso Nacional en el que dos juntas directivas se disputan el mando. Situación que se torna más grave aún si se toma en cuenta la divergencia que opera en el seno de la propia organización política de la mandataria electa, a saber, el Partido Libertad y Refundación (Libre).

Recuperar el Congreso

Sin duda alguna, para Castro el primero de sus retos a enfrentar es asumir el control del parlamento, toda vez que es necesario poner orden si quiere contar con respaldo legislativo en su gestión. Y por lo que ha dejado ver hasta ahora, su intención es “recuperar el Congreso Nacional”, y ha convocado a la militancia de Libre a tomar acciones en respaldo a esta iniciativa.

Por lo pronto se muestra reacia a que le tome juramento quien considera artífice de la traición, Jorge Cálix, y por ello se ha pronunciado a favor de  llevar a cabo su juramentación ante la juez de sentencia Karla Lizeth Romero Dávila. Una posibilidad que consideran remota los especialistas, toda vez que la Constitución hondureña estipula que el presidente del Congreso Nacional es quien le toma juramento al presidente y, en caso de no poderlo hacer, le corresponde al presidente de la Corte Suprema de Justicia, estableciéndose que de no poder este tampoco, lo haría un juez de letras y, en última instancia, un juez de paz.

Lo cierto es que el partido oficialista se encuentra resquebrajado en víspera de que su abanderada asuma la presidencia de la nación centroamericana. Un inconveniente que debe sortear toda vez que, aunque ella obtuvo 1,7 millones de votos, el Partido Libertad y Refundación apenas obtuvo 50 diputados, entretanto el Partido Salvador de Honduras (PSH), organización con la que había llegado a un acuerdo, apenas logró 10 escaños.

Dicho acuerdo establecía que el partido de Salvador Nasralla (el PSH) no se presentaría a las elecciones como candidato presidencial si Libre le garantizaba la vicepresidencia y la posibilidad de elegir la directiva de la junta del Congreso. Luis Redondo (adscrito al PSH) era la ficha de Castro y Nasralla para la presidencia del parlamento, pero un grupo de parlamentarios de Libre que denunciaron no haber sido tomados en cuenta en las negociaciones y terminaron pactando con los 44 diputados del Partido Nacional y las minorías, para impulsar a Jorge Cálix y su propia directiva.

El martes 25 de enero, cuando correspondía la instalación de la primera legislatura del periodo 2022-2026, se agendaron dos procesos de instalación del Congreso Nacional, una que fue convocada por los diputados que apoyan a Luis Redondo como presidente del parlamento, y el otro, por quienes respaldan a Jorge Cálix, la primera fue presencial y la segunda virtual.

Desde Estados Unidos el gobierno llama a la calma ante este panorama y pide a los actores políticos que “se abstengan de la violencia y la retórica provocativa, e instamos a sus partidarios a expresarse pacíficamente respetando el Estado de Derecho” y a turbar la toma de posesión de Xiomara Castro.

La advertencia de Xiomara Castro


Los “traidores” fueron expulsados de Libre y Xiomara Castro de Zelaya en las convocatorias que ha formulado para hacer vigilias en los bajos del Congreso Nacional ordenó “detener los negocios del crimen organizado, la corrupción y el narcotráfico que representan a ‘JOH’ ahora dentro de Libre para impedir la transformación de Honduras”.

¿Estaba haciendo Xiomara Castro una advertencia a Juan Orlando Hernández sobre lo que pudiera ser su futuro?

En todo caso, no sería la única que ha hecho el aviso, pues también la congresista demócrata, Norma Torres, pidió paciencia a los hondureños ante la crisis, pues dará inicio a los llamados a extradición del “nombrado en la corte de NY. Paciencia, la pesadilla ya mero termina”.


Pero las advertencias, entonces, serían de parte y parte, dado que desde el Poder Judicial se ha informado que la jueza Romero Dávila tiene, al menos, tres denuncias que la vinculan con el crimen organizado, a la vez que ha sido acusada por sus compañeros de negociar expedientes en la sala de juicios.

Y bien sea ante unos y otros, Xiomara Castro de Zelaya tomará posesión este jueves 27 de enero y de ello será testigo la izquierda  iberoamericana que se dará cita en la nación centroamericana representada por el presidente de Panamá,  Laurentino “Nito” Cortizo (centroizquierda); el canciller mexicano, Marcelo Ebrard; el canciller venezolano, Félix Plasencia; el presidente electo de Chile, Gabriel Boric; Cristina Fernández, vicepresidenta argentina; Evo Morales, expresidente boliviano; Fernando Lugo, expresidente paraguayo; Leonel Fernández, expresidente dominicano; José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente de gobierno español.

Todos ellos apadrinados por la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, quien acude a darle su espaldarazo al mandato de Castro de Zelaya. Y no solamente desde el poder ejecutivo de EEUU. han hecho un guiño a Xiomara Castro, sino también desde el Congreso, donde el senador demócrata Jeff Merkley, manifestó que el triunfo de Castro es “una gran oportunidad”.

Los demócratas del legislativo han indicado que entre las conversaciones que han mantenido con la presidenta electa hondureña, se ha manejado la posibilidad de reinstalar una misión internacional anticorrupción e impunidad, de las mismas características de la extinta Misión Anticorrupción y Contra la Impunidad en Honduras (MACCIH), apoyada por la OEA y que dejó de existir por orden de JOH en enero de 2020.

Y surgen ante todos los indicios señalados la interrogante de si la presencia de Kamala Harris igualmente viene a refrendar la que hasta ahora es sólo una advertencia de Xiomara Castro respecto a Juan Orlando Hernández.

Hay que recordar, además, que también durante el juicio que en una corte neoyorquina se le siguió al narcotraficante hondureño Geovanny Fuentes, el fiscal federal, Jacob Gutwillig, sostuvo que Juan Orlando Hernández pactó una alianza con un cártel local, los Cachiros, la cual le ayudó a introducir miles de kilos de cocaína en Estados Unidos.

A la par, Gutwillig calificó a Honduras como un “narcoestado” donde opera un enorme negocio de distribución de cocaína gracias a la violencia y a sus conexiones con la policía, el Ejército y la clase política, “incluido el actual presidente de Honduras”.

Según el fiscal, la alianza de JOH con «los Cachiros» ocurrió en 2013, cuando era candidato a la presidencia, y que juntos planearon enviar “la mayor cantidad posible de cocaína a Estados Unidos”. Las pruebas presentadas en el juicio de Fuentes señalaban que Hernández habría recibido sobornos de Fuentes por USD 25.000 en efectivo provenientes del dinero de la droga.

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