El izquierdista Petro propone encender la impresora para financiar el gasto en Colombia

UNA PROPUESTA ERRADA

El senador Gustavo Petro propuso recientemente la idea de imprimir moneda para financiar subsidios dirigidos a familias afectadas por la pandemia a través de un crédito al Estado. El político resalta que es una petición constitucional y, según él, coherente con la coyuntura actual.

El líder se dirigió al Banco de la República de Colombia, enfatizando en tres puntos esenciales: En primer lugar, que el dinero emitido no fuera a parar en la banca privada sino en manos de las familias necesitadas por la crisis económica. En segundo lugar, que esta ayuda que, según él, podría denominarse renta básica universal fuera indispensable para pasar todas las oleadas de contagio y las cuarentenas. Finalmente, aboga por que exista un subsidio del 100% a la nómina de la pequeña y mediana empresa para el caso de la economía formal.

Las vías que menciona para llevar a cabo la propuesta son: impuestos sobre lo que él denomina “el gran capital” y señala que se debe instaurar una política pública dedicada solamente a la salud, educación y pensiones.

Es necesario que el gobierno nacional presente la propuesta a la Junta Directiva del Banco de la República y esta decida por unanimidad si ejecutar las propuestas o seguir con la agenda interna.

En una entrevista para la Revista Dinero, Leonardo Villar Gómez, director del Banco de la República, aseguró que “no es buena idea que el Banco de la República emita para prestarle al gobierno”. Agregó, además, “No es casualidad que a ninguno de los bancos centrales de Inglaterra, Estados Unidos o Europa se les ha ocurrido hacerle un préstamo directo al Gobierno. No es por falta de audacia, de capacidad para pensar, es porque esas soluciones suelen ser muy contraproducentes. Los países que dan créditos directos de sus bancos centrales al Gobierno tienen dificultad para estabilizar sus economías y dar credibilidad”.

Numerosos economistas se han manifestado al respecto expresando su negativa a apoyar este tipo de iniciativas para manejar esta y futuras crisis que enfrente el país.

Efectos perversos

Lo que aparentemente de esta propuesta puede sonar viable e incluso razonable para algunos, es en realidad una puerta que al abrirse no da chance de dar un paso atrás.

Debe entenderse que el dinero tiene un respaldo de reservas o de crecimiento económico. De lo contrario es simple papel sin sustento alguno en la dinámica real de la economía. El dinero no obtiene valor por el simple hecho de prender la impresora y llevar la firma de la autoridad competente.

Algunos de los efectos que tiene el hecho de adoptar la nefasta propuesta del líder de izquierda son: generación de inflación, devaluación de la moneda, aumento desmesurado del gasto público y disminución de la calificación de riesgo por parte de firmas inversionistas, dificultando así el acceso a mercados de capitales internacionales, es decir, fuentes de recursos y a inversión extranjera en el país.

Pero, el peor de todos los efectos es abrir la puerta para financiar directamente gasto público con emisión monetaria a través de préstamos al gobierno a discreción del gobernante de turno, si es que este logra unanimidad en la Junta Directiva de la entidad central competente. Es el gran peligro que representa la facilidad de prender la impresora y empezar a sacar papeles que, sin respaldo alguno, lo único que generan es distorsiones gravísimas en el mercado y constante pérdida de valor del dinero ya existente.

El resultado es evidente e incluso cercano, Venezuela y Argentina han sufrido las nefastas consecuencias de este tipo de operaciones monetarias que tanto disfrutan llevar a cabo los socialistas. Ahora son economías que sufren los peores indicadores de la región. El senador Gustavo Petro bien sabe los efectos completamente adversos que su propuesta puede llegar a generar en Colombia, precisamente por eso la impulsa. Hoy la excusa es la crisis, mañana los subsidios recurrentes de cualquier gobierno, pero en especial de izquierda, y pasado mañana la excusa será cualquier capricho que decida imponer el gobernante para prender la impresora.

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