«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
ENTREVISTA A LA LÍDER DE CXL DESDE SU EXILIO EN COSTA RICA

Kitty Monterrey: ‘Ortega va a unas elecciones sin competencia, la intención es extender su dictadura’

Tuvo que salir de Nicaragua porque no le quedaba otra opción. Tenía frente a sí la deportación, la cárcel o el exilio. Kitty Monterrey, la presidenta del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) decidió por la última alternativa tras escuchar la sentencia del régimen el 6 de agosto.

Salió por veredas hasta llegar al vecino país del sur, Costa Rica, donde permanecerá para estar cerca de Nicaragua y seguir luchando contra la dictadura sandinista, pues asegura que rendirse no es opción.

El régimen de Daniel Ortega sacó de la contienda electoral a CxL al cancelarle la personería jurídica. A Monterrey, que tenía doble ciudadanía [estadounidense y nicaragüense] le retiró la ciudadanía nicaragüense, le canceló el pasaporte, el certificado de nacimiento y la cédula de identidad, alegando “irregularidades y fraude”.

La líder de CxL es hija de padre estadounidense y madre nicaragüense. La Constitución permite la doble nacionalidad, pero desde que llegó Ortega al poder aplica la Ley a su discreción y como arma política contra sus adversarios.

“No valía la pena de correr más riesgos, sabía que lo único que me quedaba era salir del país y aquí estoy dándole gracias a Dios que estoy bien, dispuesta y con el ánimo de seguir de luchando”, dijo Monterrey.

“Emocionalmente es duro. Uno se separa de su familia, de su tierra, de lo que ha sido mi vida en las últimas décadas, luchando por una Nicaragua libre. De repente, según el régimen dejé de ser nicaragüense. Es difícil”, aseveró en entrevista con La Gaceta de la Iberosfera.

Aunque sabe que puede irse a Estados Unidos, prefiere estar en Costa Rica, país al que agradece la cálida acogida. “Quiero estar cerca de Nicaragua”, afirmó.

La aplanadora contra CxL

A otros dos partidos Ortega les canceló la personería jurídica, pero la aplanadora la pasó por CxL. Tres aspirantes presidenciales están encarcelados; el presidente de la comisión de Relaciones Internacionales, Mauricio Díaz y el fundador del partido e hijo de la expresidenta Violeta Barios de Chamorro, Pedro Joaquín Chamorro, están encarcelados, ambos acusados de “traición a la patria”.

La candidata a la vicepresidencia Berenice Quesada, fue inhibida de participar en las elecciones tras inscribirse y enfrenta un proceso penal por llamar al voto masivo en contra de Ortega, el eterno candidato del izquierdista Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Pero Monterrey asegura que van a seguir trabajando. “Un partido no es un papel [documento de personería jurídica], el partido lo hace la gente, muchas veces quizás mis comentarios se han escuchado duros cuando me he referido a otras organizaciones donde existe una cúpula, pero no existe una base, en el caso nuestro ha sido muy diferente, el partido se construyó de abajo hacia arriba con el esfuerzo de mucha gente que con sus propios recursos lo hizo. Es gente que en su mayoría llevan 16 años de lucha”, afirmó.

CxL es el tercer partido que el sandinismo de Daniel Ortega le quita a esta agrupación política. En el 2008 fue la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), y en el 2016 fue el Partido Liberal Independiente (PLI), a pocos meses de las elecciones en que Ortega se reeligió.

“Hemos resurgido siempre. Cuando hay gente con ese deseo de ver una Nicaragua libre, se va a seguir luchando”, sostiene.

Ortega sin competencia

Ortega se encargó de eliminar de su camino a la oposición. Tiene a siete aspirantes presidenciales encarcelados, junto con otros 25 opositores, desde el 2 de junio hasta la fecha.

120 presos políticos permanecen en las mazmorras del régimen en el contexto de las protestas de abril de 2018.

CxL se mantuvo hasta el final en un intento de participar en los comicios, pues creen que la vía cívica es la única salida viable que tiene Nicaragua después de dos guerras –la de liberación de la dictadura somocista y la de liberación de la primera dictadura sandinista–. Según los expertos, ambas habrían dejado unos 100 mil muertos.

“Ortega no tiene competencia, su intención de extender la dictadura más allá de 2022 es más que obvia”, subrayó la líder política.

“¿Qué va a suceder después? Va a ser bien complicado, recordemos que el control de Ortega es absoluto en todos los poderes del Estado, el Ejército y la Policía. El nicaragüense está cansado, nadie quiere otra guerra, no más derramamiento de sangre. La esperanza ha sido tener una salida cívica, pacífica, hemos tenido demasiado como para querer repetir la historia otra vez. La realidad es que tenemos una dictadura y debemos pensar en hacer esfuerzos regionales”, apuntó.

Asegura que ese esfuerzo regional es importante porque Nicaragua está en el centro del istmo centroamericano. Los países vecinos no solo se ven afectados por la migración a causa del conflicto político, sino que también se verían golpeados en la medida en que el país socialista va quedando aislado de la comunidad internacional, y ese tránsito es vital para el comercio.

“¿Qué van hacer esos países? ¿Qué pueden hacer por nosotros? Quizás tengamos una esperanza. Hay que buscar los caminos para salir de Ortega y tener la liberación total de la dictadura”, puntualizó.

La comunidad internacional apuesta por la presión a través de sanciones. A Ortega poco parece importarle llevar al despeñadero al país. Desde que el sandinismo llegó al poder en 1979, Nicaragua ocupa el segundo lugar de pobreza en el hemisferio, solo después de Haití.

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