La avalancha de inmigrantes ilegales provoca el caos en Canarias

YA HAN LLEGADO MÁS DE 16.000 EN 2020

La crisis de los inmigrantes en las Islas Canarias no tiene visos de finalizar. Cada día más y más pateras arriban a sus costas y las autoridades están desbordadas.

Según el Gobierno, casi 16.000 personas han llegado a estas islas tras desafiar las aguas del Atlántico desde la costa africana en lo que va de año, una cifra más de 10 veces superior a la total registrada el año 2019, incluida la llegada de 2.213 personas el fin de semana pasado. En cuanto a las embarcaciones irregulares llegadas a las islas han ascendido a 553 hasta el 15 de noviembre a diferencia de las 93 del pasado año. Las mafias que trafican con personas han cambiado estos últimos tiempos las rutas de salida de África. Han dejado de mandar pateras por el Mediterráneo y están evacuando gente hacia las Islas Canarias.

Y no solo es el problema de gestionar a los africanos que van desembarcando. Un porcentaje importante de los que llegan padecen de coronavirus, lo que supone un agravante al problema de espacio que ocupan, ya que es prácticamente imposible mantenerles aislados.

El Gobierno no está reaccionando con la suficiente rapidez, aunque ya se han empezado a trasladar a los primeros inmigrantes que están en el muelle de Arguineguín al campamento que ha levantado el Ejército en el antiguo polvorín de Barranco Seco (Las Palmas de Gran Canaria) para realizar la reseña policial y las pruebas PCR. En cualquier caso, en el muelle de Mogán todavía quedan cerca de 2.000 personas. Y las que llegan cada día…

VOX: ‘El multiculturalismo, ese invento progre fracasado’

La diputada nacional de VOX, Rocío de Meer, protesta ante este desastre y afirma que “ya han entrado en las islas más personas que habitantes tiene el Hierro, miles de personas más. Sin repatriaciones, más de tres mil alojados en hoteles a pensión completa, con una previsión de aumento en los presupuestos para su régimen de acogida de 150 millones de euros. Son nacionales de Mauritania, Senegal, Marruecos y Malí (este último con núcleos importantes de yihadismo)”, aclara. Y añade que “los españoles se ven abandonados, arruinados y amordazados. Condenados a vivir en barrios degradados por la religión multicultural que disuelve la identidad y acaba con la convivencia pacífica”.

En declaraciones a La Gaceta de la Iberosfera, De Meer considera que el problema deriva del fomento “del multiculturalismo, ese experimento progre fracasado, que no es otra cosa que la manera de venderle a un pueblo su propia destrucción. Molenbeeck, Leyton, Barbés… la crónica de una muerte anunciada, de un suicidio”.

Hay que recordar que este mismo Gobierno es el que recibió con bombo y platillos al Aquarius, el barco cargado de inmigrantes que nadie quería recibir en Europa. Todo quedó en la foto y las intenciones. Ahora, dos años después los subsaharianos hacinados en Canarias parece que no sirven para su publicidad.

Por su parte, Ana Oramas, diputada de Coalición Canaria y defensora del multiculturalismo, ha reclamado ahora una reacción porque “la gente muere ante un Gobierno irresponsable y descoordinado”. La política canaria afirma que esto es un grave drama humanitario y se pregunta cuánto tiempo se va a pagar la pensión completa a los inmigrantes “mientras la gente pasa hambre”.

Desencuentro entre ministros

El problema que hay solucionar ahora es la repatriación de todas esas personas. España tiene firmados tratados de inmigración con varios países. Pero hasta que Interior no proporcione los medios para poder enviarlos a su país y los inmigrantes sin papeles que se den cuenta de que esta vía de escape hacia Europa está cerrada, la presión migratoria seguirá siendo muy fuerte.

La coordinación entre el ministerio de Interior, regido por Fernando Grande-Marlaska y el de Migraciones, dirigido por José Luis Escrivá, no parece ser muy fluida. Este viernes el titular de Interior se reúne con su homólogo en Rabat sin visos de que su compañero de gabinete tenga algún papel en esta conferencia. En la agenda no solo está el problema migratorio y las repatriaciones, también la discusión de las aguas territoriales y, gracias a las palabras del vicepresidente chavista Pablo Iglesias, que pidió recientemente un referéndum para el pueblo saharaui, habrá que calmar las tensiones en este tema con el gobierno alauita.

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