La ‘revuelta’ de más de un millar de militares franceses en defensa del patriotismo

alertan de una 'guerra civil'

Más de un millar de militares franceses, entre ellos una veintena de generales, ha firmado una tribuna a modo de manifiesto en la revista conservadora Valeurs Actuelles en el que alertan de la desintegración de Francia y del riesgo de una «guerra civil», y demandan al presidente de la República, Emmanuel Macron, que se pronuncie en defensa del patriotismo.

Los militares firmantes de la carta abierta, reunidos por iniciativa del oficial Jean-Pierre Fabre-Bernadac, ponen el dedo en todas las llagas de Francia -que son similares, cuando no idénticas, a las que afectan a la mayoría de los países de Europa Occidental-, las mismas de las que los grandes medios evitan hablar pero que cada día resulta más difícil soslayar.

No se muerden la lengua: la situación actual, de no corregirse, llevará a «la desintegración, que junto al islamismo, y las hordas de las barriadas periféricas lleva a la secesión de muchas partes de la nación para transformarlas en territorios sometidos a dogmas contrarios a nuestra constitución».

Si no se hace nada, alertan los firmantes, “la laxitud seguirá extendiéndose por la sociedad, provocando una explosión y la intervención de nuestros compañeros activos para proteger nuestros valores civilizatorios y salvaguardar a nuestros compatriotas en el territorio nacional», palabras que tienen un enorme peso viniendo del estamento que viene.

Los militares aseguran estar dispuestos a apoyar cualquier medida que detenga esta peligrosa deriva, lo que ha sido visto como un espaldarazo tácito al partido de Marine Le Pen, único en Francia que defiende esta política. De hecho, Le Pen cogió al vuelo la referencia publicando en la siguiente edición del mismo semanario una tribuna en la que hace suyas las palabras de los oficiales franceses, a quienes anima a no ceder y a sumarse a su candidatura en las próximas presidenciales.

Oficialmente, la Presidencia de la República no se ha dado por enterada. En el Gobierno, en cambio, la ministra de Defensa, Florence Parly, ha calificado de “ultraje” la sugerencia de ‘enrolar’ a las Fuerzas Armadas en una acción política favorable al partido de Le Pen. “La irresponsable columna solo está firmada por soldados retirados, sin ninguna función ya en nuestros ejércitos, y solo se representan a sí mismos”. En cuanto al artículo de Le Pen solidarizándose con los militares, Parly reaccionó declarando que “la politización de las Fuerzas Armadas sugerida por Madame Le Pen debilitaría nuestra capacidad militar y por lo tanto a Francia. Los militares no están allí para hacer campaña, sino para defender Francia y proteger a los franceses”.

Pero la más que comprensible actitud de la ministra soslaya el fondo de la cuestión. O “los fondos”. Estamos hablando de un millar de militares y de veinte generales que, retirados o no, representan sin duda el sentimiento de buena parte del ejército francés. Que no firmen los militares en activo tiene una explicación tan obvia que apenas es necesario hacerla explícita: su carrera profesional depende del gobierno, que se precipitaría inmediatamente a ‘desactivar’ a los miembros ‘desafectos’.

Pero el segundo ‘fondo’ de la cuestión es mucho más acuciante, y al que ni Parly ni muchos otros indignados con la carta en el mundo político e institucional francés se atreven a adentrarse, a saber: lo que denuncian los militares no solo es completamente cierto, sino crecientemente inocultable.

De hecho, el propio Macron ha indicado en recientes declaraciones su preocupación por esta silenciosa desintegración de Francia y del apego a las instituciones de la República de una creciente masa de la población, de origen culturalmente muy alejado de los valores occidentales y que no reconocen la soberanía francesa en amplios territorios.

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