«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
El alto coste de la invasión de Ucrania hacen improbable la ayuda

Las dictaduras de Iberoamérica se quedan ‘huérfanas’ sin la ayuda de Rusia, su principal colaborador

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, el presidente-dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel y el líder venezolano, Nicolás Maduro.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, el presidente-dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel y el líder venezolano, Nicolás Maduro.

El alto coste de la invasión a Ucrania, el desplome del rublo por las sanciones de Occidente y el retiro de inversiones hacen improbable que Rusia pueda seguir «ayudando» a sus aliados políticos en la región, a las dictaduras de Nicaragua, Cuba y Venezuela, regímenes a los que les ha proporcionado armamento y ayuda militar, dijo el exsubsecretario de Estado de Estados Unidos para el hemisferio occidental, Otto Reich.

“Rusia no solo no tiene dinero. Él (presidente ruso Vladimir Putin) había ahorrado como 650 mil millones de dólares porque han exportado mucho petróleo -Rusia es uno de los mayores exportadores de petróleo en el mundo-, pero en este momento la guerra en Ucrania le está costando muchísimo y le va a costar más; el rublo esta por el suelo por las sanciones no solo de Estados Unidos, sino sobre todo de Occidente; los bancos rusos están básicamente congelados; y no pueden telegrafiar giros –debido a la suspensión del mecanismo financiero SWIFT a la banca rusa–. El dinero que tiene Putin no lo puede usar. Y se están retirando muchos negocios de Rusia», afirmó Reich.

Los grandes perdedores son los regímenes populistas antiestadounidenses en la región que han comprado armas de guerra a Rusia y reciben asistencia. En el caso de Nicaragua, Rusia tiene una base satelital, una academia de Policía «antinarcóticos» y vende armas y tanques al régimen de Daniel Ortega.

Un análisis publicado por Evan Ellis, profesor investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, sostiene que Rusia no tiene la logística militar ni los recursos necesarios para mantener fuerzas significativas en el hemisferio occidental debido a que está librando una costosa guerra en Ucrania con 190.000 soldados y se está viendo perjudicada por las amplias sanciones económicas y financieras occidentales. «La invasión en sí será enormemente costosa para Rusia, particularmente si los ucranianos logran montar una resistencia sostenida y Rusia se ve obligada a ocupar el país por un período prolongado de tiempo», dijo Ellis.

Así, los tres regímenes de la región se quedarán sin la ayuda de Rusia, su principal «colaborador». En este sentido, Reich se refirió al reciente viaje que dos delegaciones de alto nivel de Rusia realizaron a Cuba, Nicaragua y Venezuela, previo a la invasión a Ucrania. La primera visita fue del viceprimer ministro, Yuri Borísov, y la segunda fue del presidente de la Duma de Rusia, Viacheslav Volodin. El propósito en ambas fue «asegurarse que esos países iban a ayudar política y diplomáticamente a Rusia porque militarmente no pueden hacer nada».

«Maduro, al no se le conoce por su inteligencia, dijo en aquel momento que Rusia podía contar con el poderío militar de Venezuela y que, si Rusia se veía amenazada, Venezuela le iba a ayudar. La vía política y diplomática es el tipo de solidaridad que estaban buscando los rusos en esos tres países», subrayó el exsubsecretario de Estado estadounidense.

Ellis sostiene que «en el ámbito de seguridad la diplomacia rusa en la región -en el período previo a la invasión- fue sustancialmente consistente con sus acciones en las crisis anteriores fabricadas por Rusia en el conflicto de 2008 en Georgia y el conflicto de Ucrania de 2013-2014. En esos conflictos, como en el actual, Rusia participó en acciones aprovechando su amistad con los regímenes antiestadounidenses para mostrar a Estados Unidos que podía proyectar una amenaza militar en el entorno exterior cercano estadounidense”.

Rusia dijo que no descartaba establecer bases militares en la región, pero Estados Unidos expresó que se trataba de una «fanfarronada». Expertos sostienen que los hechos demuestran que Rusia no tiene esa capacidad y que la idea de tener presencia militar en la región se desvanece.

Sin estrategia por parte de la Administración Biden

Reich criticó la falta de una estrategia de la administración estadounidense de Joe Biden con las tres dictaduras de la región en el actual contexto.

«Si el Gobierno de Estados Unidos tuviera una buena política estratégica, que no la tiene y esta visita insólita a Caracas prueba que no la tiene, estaría presionando a esos tres satélites de Rusia en América Latina -Cuba, Nicaragua y Venezuela-. Quizá podría causar un cambio de Gobierno en alguno con un poco de presión inteligente, y no estoy hablando de presión militar bélica, sino de algo como lo que hizo Ronald Reagan en Europa Oriental en los años 80». La política exterior de Estados Unidos durante la presidencia de Ronald Reagan (1981-1989) fue ganar la Guerra Fría y el retroceso del comunismo que propició la reunificación alemana en 1990 y la disolución de la Unión Soviética en 1991.

Para Reich, la visita de la delegación de la Administración Biden a Venezuela para reunirse con Maduro «suena más que a un acuerdo comercial». «Dicen ellos que fueron a tratar de separar a Venezuela de Rusia». «Con los chinos es distinto, ha sido una relación económica. Venezuela le debe China como 60 mil millones de dólares. Pero no hay duda que la ayuda militar, de inteligencia y seguridad interna de los cubanos y los rusos es lo que mantiene en el poder a Maduro y él no va a dejar eso para hacer una transacción comercial con Estados Unidos sobre petróleo», aseveró Reich.

Ellis cree que, en la actualidad, a lo máximo que Rusia podría participar es a un despliegue limitado y de bajo costo en uno de los regímenes populistas autoritarios de la región para dar más sustancia a sus «amenazas».

“No obstante, Rusia no tiene la logística militar ni los recursos necesarios para mantener fuerzas significativas en el hemisferio occidental. Dada la historia pasada de Rusia de tratar de controlar los riesgos de escalada incluso mientras proyecta una amenaza, también es poco probable que los rusos desplieguen armas nucleares o pongan sistemas desestabilizadores como misiles ofensivos en manos de actores impredecibles como el régimen de (Daniel) Ortega en Nicaragua o el régimen de (Nicolás) Maduro en Venezuela», agregó el investigador.

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