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RAMIRO DE MAEZTU
ESTÁ MÁS CERCA QUE NUNCA DE LA PRESIDENCIA

Marine Le Pen: la eterna aspirante que promete acabar con la islamización de Francia

Marine Le Pen, en un acto electoral. Europa Press
Marine Le Pen, en un acto electoral. Europa Press

Este domingo tendrá lugar la primera vuelta presidencial en Francia, una jornada a la que la líder de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, llega pisando los talones en intención de voto al actual presidente, Emmanuel Macron.

Las elecciones francesas de 2002 supusieron para Francia el despertar definitivo de los conservadores como realidad política tras el hito del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen, padre de Marine, de conseguir pasar a la segunda vuelta. Ahora, dos décadas más tarde, Marine Le Pen aspira a pasar a la segunda vuelta en un escenario donde los partidos tradicionales (el equivalente en España a PP y PSOE) siguen sin recuperar el protagonismo perdido.

Marine Le Pen, hija del fundador de Frente Nacional, se incorporó a la formación en 1986 y en 2011 consiguió hacerse con la dirección. Lo hizo con la intención de «hacer un gran partido que se dirija a todo el pueblo francés». Un año después, en 2012, consiguió quedar tercera en las elecciones presidenciales con el 17,9 por ciento de los votos, solo por detrás del socialista François Hollande y de Nicolas Sarkozy.

En su segunda candidatura, para las presidenciales de 2017, pasó a la segunda vuelta con el 21,3 por ciento de los votos donde se midió con Macron. Ahora, cinco años más tarde, vuelve a la carga en la que ella misma ha prometido que será su última candidatura presidencial. Lo hace al frente de una formación renovada y renombrada: Agrupación Nacional.

Marine Le Pen destaca por su firmeza a la hora de denunciar la inseguridad en las calles de Francia, los problemas que causa la inmigración en el país galo -que se ha incrementado desde que Emmanuel Macron está en el poder- la existencia de áreas en las que ya no impera la ley francesa (conocidas como no-go zone). Además, recela de la Unión Europea de los burócratas -y de los consensos globalistas- y apuesta por una Unión de naciones soberanas que cooperan en libertad.

Le Pen ya logró la victoria en las elecciones de 2019 al Parlamento Europeo y los sondeos la sitúan en segunda posición en la primera vuelta, pero con opciones de superar a Macron en la segunda -que será el 24 de abril-. Y todo ello pese a que los socialistas y los republicanos, las formaciones tradicionales, mantuvieron durante años un cordón sanitario que se ha ido desdibujando por la pérdida de influencia y fuelle de estos partidos.

La lucha frente al islamismo

Un referéndum para que sean los franceses quienes elijan la política inmigratoria (como el reagrupamiento familiar o la expulsión de delincuentes extranjeros), priorizar las ayudas sociales (y la vivienda social) para los franceses más necesitados y acabar con la inseguridad en las calles de la nación son algunas de sus medidas estrella para hacer «una Francia para los franceses».

Desde hace varios años, Francia carece de seguridad en las calles por la llegada de ilegales al país y por el fracasado modelo multiculturalista. Son constantes las noticias de peleas, robos, violencia y tumultos. Marine promete, tras la pobre gestión de Macron, devolver la paz y la seguridad al territorio galo: «Propongo hacer de la seguridad una de las grandes prioridades de Francia. No somos libres cuando vivimos con miedo y tememos por nuestra vida o por la de nuestros hijos».

En este sentido, sintoniza con la opinión mayoritaria de la ciudadanía en la denuncia de la grave amenaza que supone para Francia la expansión del islam. En este tema ha sido muy contundente y ha prometido prohibir el velo islámico en espacios públicos para luchar contra el islamismo, «una ideología totalitaria que intenta destruir la civilización -occidental- dondequiera que se exprese». «No quiero que se propague esta ideología que pudre la existencia de nuestros compatriotas», ha repetido en innumerables ocasiones durante la campaña.

Asimismo, consciente de los problemas económicos que sufre Francia, con una inflación que marca su nivel más alto desde 1980, con un encarecimiento sin precedentes del precio de la luz (ha llegado incluso a rozar los 3.000 euros por megavatio hora), y con la gasolina a casi dos euros por litro, Marine Le Pen ha asegurado que su primera medida -si llega a la Presidencia- será bajar el IVA de toda la energía (gas, electricidad y combustibles) del 20 por ciento al 5,5 por ciento y eliminar los impuestos a los combustibles aprobados por Emmanuel Macron en 2017 y 2018.

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