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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

'Cada rincón de Valencia recuerda el trabajo de Rita Barberá'

Fotos y velas para recordar a la fallecida Rita Barberá | EFE

 

«Pensamos en ella y hablamos de ella. Nos ha dejado una huella brutal a muchas personas del partido y a mucha gente de la ciudad de Valencia». Los amigos de Rita Barberá la recuerdan en La Gaceta.

Este jueves se cumple un año de la muerte de quien fue alcaldesa de Valencia durante 24 años. Rita Barberá, fallecida de un infarto en un hotel de Madrid dos días después de declarar ante el Supremo por el supuesto blanqueo de capitales de su grupo municipal en Valencia, no pudo ver cómo el Tribunal Constitucional tumbaba, el pasado día 17, la ley de Designación de Senadores de la Comunidad Valenciana. Una ley made in Podemos que el pleno del TC ha declarado inconstitucional por unanimidad.
Esa norma, propugnada por los de morado con la intención de cesar a Rita Barberá por su imputación en el caso Taula, fue, a juicio del compañero de filas de Barberá, el senador popular y expresidente del PP de Valencia Pedro Agramunt, un “acto de bajeza política inmensa; desleal y bochornoso”. Su derogación, en cambio, es una suerte de «homenaje» a Rita Barberá.
En conversación con La Gaceta, Agramunt recuerda cómo se conocieron Rita y él. «Desde la época de la Universidad en Valencia… desde los 18 años míos. Es toda una vida». Una vida de «amistad y encuentros y desencuentros políticos que no se olvida con facilidad». «Pensamos en ella y hablamos de ella casi todos los días. Nos ha dejado una huella brutal a muchas personas del partido y a mucha gente de la ciudad de Valencia».
Por eso, reclama para Rita, que fue “una magnífica alcaldesa de la ciudad de Valencia”, el merecido homenaje. “La huella de Rita está en la Marina Real, en el Palacio de Congresos, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en algunos puentes… especialmente el de las Flores. Habría que empezar a pensar ya no sólo en una calle, sino en algo más dedicado a Rita Barberá. Hay quien quiere que el Puente de las Flores, que le gustaba mucho, pase a llamarse puente de Rita Barberá. Yo soy partidario de que el Aeropuerto de Manises Valencia sea el Aeropuerto Rita Barberá de Manises Valencia… Se merece un homenaje”.
Un homenaje que, por ahora, no ha encontrado en su ciudad, tal como denuncian sus amigos -lo recuerda también en esta tribuna el concejal popular Félix Crespo– y que no es fácil que llegue, teniendo en cuenta que “la política actual en la ciudad de Valencia es hacer justo lo contrario de lo que hizo ella. No hace falta explicar más”, señala Agramunt.
En la misma línea enfrenta este aniversario su compañero de filas y amigo Francisco Camps. El expresidente de la Comunidad Valenciana señala que todos los que han conocido y han tenido ocasión de compartir con ella amistad o trabajo tienen hoy “un enorme vacío y una enorme tristeza. Primero porque no está y por la forma con que nos dejó, que creo que es lo que más nos duele a todos nosotros, por la ingratitud hacia con ella”.
“Cada vez que recorro la ciudad de Valencia veo su mirada, su acción política, su esfuerzo. Están en cada rincón, cada calle, cada árbol y cada alumbrado. En el transporte público, en el Metro, en los jardines, en las fuentes y, en definitiva, en todo aquello que hizo de Valencia una ciudad amable y querida por los valencianos y sus visitantes”.
A juicio de Camps, Rita Barberá se encontró “con una ciudad grande y la convirtió en una gran ciudad” y supo devolver “a Valencia el orgullo, la estima y la potencia” para que todos los valencianos se sintieran “orgullosísimos de la ciudad”.

Refundadora de Valencia

Así, afirma Camps, pasará Barberá a la Historia. “Es difícil que alguien pueda volver a dejar una huella tan inmensa en la ciudad. Cualquier valenciano que salga a la calle se encontrará con algo que ha mejorado la alcaldesa para su vida cotidiana y la de sus familiares y vecinos. Eso difícilmente puede decirlo algún político con la responsabilidad que tuvo Rita”, asegura.

El abandono de su partido

Rita Barberá sola en el Senado | EFE
La ausencia de Rita Barberá sumió al PP en un cruce emocional: por un lado se glosaba sin ambages su herencia política y, por otro, se lamentaba cómo había sido la relación del partido y Barberá en sus últimos meses.
Días después de su muerte, el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, reflexionaba sobre el trato dispensado por el partido a quien fuera uno de sus baluartes. «Quizá deberíamos haberla amparado», reconoció en referencia a la soledad que acompañó a Barberá sus últimos meses por el presunto blanqueo de , en su caso, mil euros en donaciones en el PP valenciano.
Las primeras reacciones a su muerte en las filas populares mezclaban incredulidad, tristeza y reivindicación de la presunción de inocencia, algo que, según coincidieron algunos, se incumplió en el caso de quien fue conocida como «la alcaldesa de España» y que gobernó Valencia desde 1991 hasta que en 2015, aun liderando la lista más votada, perdió la mayoría absoluta y con ella la vara de mando consistorial.
El PP reconocía estar en «estado de shock» por su pérdida, muchos compañeros de partido de toda España hablaban de «linchamiento» político y mediático como una de las causas del infarto, y otros asumían con resignación que el partido la había dejado sola en su última etapa como investigada en un caso en el que siempre negó estar implicada y por el que rechazó dimitir como senadora.
Uno de sus mayores defensores públicos a lo largo de su carrera, Mariano Rajoy, que acudió a su funeral, llegó a declarar en un homenaje posterior que le brindó la Federación Española de Municipios y Provincias que presidió de 1995 a 2003: «Añoro su vitalidad, su compromiso, su solvencia, su pasión por su ciudad, y, si me lo permiten, sus broncas, porque me las pegaba».
Y es que Rita Barberá Nolla marcó un hito en el municipalismo «popular», simbolizando como pocas la figura de alcaldesa total, admirada por las nuevas generaciones de políticos, agasajada en sus visitas a los mercados -sobre todo en campaña-, y temida por algunos de sus rivales, tanto internos como ajenos al PP.
Un año después de su muerte, el PP autonómico que lidera Isabel Bonig mantiene la incógnita de quién será su candidato a la Alcaldía en las próximas elecciones municipales.
«Tenemos candidato y tenemos personas, no solamente el número 1 porque luego hay que configurar toda una lista», dijo la semana pasada Bonig a EFE, y aunque no quiso desvelar ningún nombre, reiteró que tienen «una gran cantera» y que la decisión se tomará conjuntamente con la dirección nacional.
Y mientras, en el céntrico piso de Valencia donde vivía Rita de alquiler, a través de cuyas lamas observaba tanto las manifestaciones contra ella como, durante sus últimos meses de vida, la constante presencia de medios de comunicación, sigue colgando el cartel de «Se vende».
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La muerte de Rita Barberá
 

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