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ortuzar se convierte en el hombre fuerte del pnv

Del cambio de Urkullu al pacto con Junts: el nuevo rumbo político del PNV

El presidente del EBB del PNV, Andoni Ortuzar, y el expresidente de la Generalidad Carles Puigdemont. Europa Press.

El PNV vive un momento de cambios. Tras saltar la noticia, el pasado viernes, de que la dirección del partido aparta a Íñigo Urkullu de la candidatura a lendakari, fuentes del partido apuntan a que este movimiento no es sólo un cambio de cara. El PNV pretende remodelar su estrategia política.

Precisamente el mismo día que se conoció la novedad en el PNV y la puesta en valor del joven Imanol Pradales, el líder de los nacionalistas, Andoni Ortuzar, se reunió con Jordi Turull, secretario general de Junts, en Sabin Etxea. Ese día firmaron un acuerdo de coordinación parlamentaria. Según ha trascendido, PNV y Junts —que suman 12 escaños— pretenden hacer frente a los 13 asientos que suman, por su parte, Bildu y ERC.

Esta unión de fuerzas entre los partidos nacionalistas pretende afianzar cierta influencia sobre el Gobierno de Pedro Sánchez, más cómodo con el tándem Bildu-ERC. Por otro lado, también pretende unir fuerzas para balancear el rumbo del Gobierno en los aspectos económicos y fiscales, que tanto preocupan a PNV y Junts. Aunque ambas formaciones se han sumado a la ecuación que ha aupado a Sánchez a la Moncloa, lo cierto es que sus programas políticos difieren mucho de la línea de intervencionismo abertzale del Gobierno.

Aunque los nacionalistas vascos tienen la sensación de que Pedro Sánchez podría volver a «engañarnos otra vez», el EBB entiende que el relevo de Urkullu facilitará el nuevo rumbo de la formación. Es por todos conocido que el actual lendakari no mantiene especial sintonía con Puigdemont ni con Junts. Urkullu de hecho intervino como testigo en la vista oral del juicio del procés, en el Tribunal Supremo. Allí explicó su relación con Puigdemont y su intento de mediar ante el golpe de Estado del 1 de octubre.

El cambio se debe también a una cuestión de egos. Aunque la dirección del PNV ha mostrado todo su «agradecimiento» por la labor de Urkullu al frente del Ejecutivo vasco, lo cierto es que de repetir, el actual lendakari superaría el tiempo de gobierno de sus antecesores Garaikoetxea, Ardanza e Ibarretxe. Y eso no gusta a Ortuzar, que con este movimiento se convierte en el hombre fuerte del partido. Y con el pretexto de las últimas elecciones municipales y forales —en las que el PNV ha ido retrocediendo—, el PNV justifica el cambio de cara. Un cambio que pretende negar lo evidente: aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

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