«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
En su Instagram muestra todas las reuniones cfon los poderosos

Alexander Soros, hijo del magnate globalista, el ‘Wally’ del progresismo mundial

Alex Soros y Ursula von der Leyen. Redes sociales

Si eres progre y no tienes una foto o un ‘selfie’ con Alexander Soros, no eres nadie y no le importas a nadie. Por eso las cuentas de Instagram y X de este individuo vanidoso y poco atractivo constituyen el Hola del progresismo.

Alexander no ha sido votado por ningún ciudadano, pero se le abren las puertas de palacios presidenciales, del Foro de Davos y de las Naciones Unidas. Semejantes atenciones se deben a su apellido y a su fortuna. No es un príncipe miembro de una dinastía enriquecida por la venta de petróleo, diamantes o hachís. Es el cuarto hijo del nonagenario multimillonario George Soros, que en 2022 le traspasó la dirección de la Open Society Foundation, a través de la cual la familia practica el activismo y la injerencia políticos.

Alexander nació en 1985 y hace dos años se emparejó con Huma Abedin, casi diez años mayor que él, y persona de la máxima confianza de Hillary Clinton. Abedin se divorció de su primer marido, el diputado demócrata Anthony Weiner, que dimitió de su puesto por sus escándalos sexuales, algunos con menores.

A diferencia del retrato novelesco de los conspiradores, Alexander Soros no destaca por su discreción ni reserva. Su última aparición fue en Barcelona hace una semana, para la cumbre progresista montada en torno a Pedro Sánchez, para que el socialista español y otros líderes con (aparentemente) poder político arremetiesen contra Donald Trump y los movimientos identitarios europeos. El nombre del acontecimiento fue Global Progressive Mobilisation.

Y gracias a la locuacidad de Soros nos enteramos de que él fue el principal anfitrión. Los convocantes eran la Alianza Progresista, el Global Progress y el Partido de los Socialistas Europeos, pero las facturas las debió de pagar él, según contó en X:

Al repasar sus cuentas de X e Instagram se confirma que este señor surge, como el ‘Wally’ de los dibujos para niños, en reuniones a las que el pueblo que paga impuestos no tiene acceso. Veamos unas cuentas fotos.

Con Zohran Mamdani, al que dio dinero para financiar su campaña a la alcaldía de Nueva York, después de que fuese electo en 2025. La ciudad es el modelo de comunidad multicultural e izquierdista que le encanta a los Soros y Mamdani el político ideal para ellos.

Con Gavin Newsom, gobernador de California, en el Foro de Davos celebrado en enero pasado. Los progresistas norteamericanos sueñan con llevarle a la Casa Blanca en 2028.

Con Joe Biden en la Casa Blanca en 2023. ¿Le confundiría éste con su padre George? Con la vicepresidenta Kamala Harris, antes de que los plutócratas dueños del partido demócrata quitaran de la candidatura de 2024 a Biden y le pusieran a ella. Con el ex presidente Barack Obama en Nueva York en 2022. No aparecen los guardaespaldas, porque hay que darle un aire informal. Sentado en una mesa de lujo con altos cargos de Estados Unidos y Ucrania para debatir la reconstrucción de este último país. Fue en febrero de 2024. La guerra no se ha parado.

En 2024, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la cena anual de la Fundación que se celebró a la vez que la Conferencia de Seguridad de Munich. Con el papa Francisco en julio de 2023. Alexander formó parte de un grupo encabezado por Bill Clinton, ex presidente de Estados Unidosal que el pontífice recibió en audiencia. ¿Para hablar de la extensión del aborto y la eutanasia? Antes de visitar al Papa, Soros y Clinton pasaron por Albania. Hay que rentabilizar los viajes.

Con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, del partido de centroderecha Coalición Nacional. Escribe que ambos ya se conocían del European Council on Foreign Relations

Con el presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, en la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2019. Alabó sus planes para el fomento de las energías renovables. A los pocos días de llegar a la presidencia del Gobierno después de la moción de censura, Sánchez recibió en Moncloa a George Soros.

Con el liberal Mark Rutte, primer ministro de los Países Bajos entre 2010 y 2023 y ahora secretario general de la OTAN. Le califica de “estadista europeo muy impresionante”.

En edición de 2024 del Foro Económico Mundial, charló con el primer ministro de Bélgica, Alexander de Croo, líder del partido Open Liberales. ¡Open! La misma palabra que aparece en el nombre de la fundación de los Soros: Open Society Foundation. ¿Casualidad?

Con el liberal Justin Trudeau, entonces primer ministro de Canadá.

Con el primer ministro de Noruega, el socialista Jonas Gahr Støre, durante una reunión del Crisis Group, una de esas ONG desconocidas que dan consejos que nadie pide pero casi todos aplican.

Con el primer ministro de Moldavia, Dorin Recean, político independiente salido de ambientes académicos.

Él y su padre, charlando con Mia Amor Mottley, primera ministra de Barbados desde 2018, sobre la financiación de las políticas contra el cambio climático.

Esta política frecuenta mucho la compañía de los Soros.

Con el albanés y musulmán Dritan Abazović en 2023, cuando era primer ministro de Montenegro. Ahora preside el partido Acción Reformista Unida.

Con Dimitar Kovachevski, líder del partido Unión Socialdemócrata de Macedonia, y desde el 16 de enero de 2022 hasta el 28 de enero de 2024, primer ministro de la República de Macedonia del Norte, otro país que vive de los subsidios de la UE. “Un gran aliado.” ¿En qué proyectos o planes? ¿Lo saben los votantes de Kovachevski?

Con el conservador Leo Varadkar, cuando era primer ministro de Irlanda e impulsor de una legislación en su país contra la libertad de expresión y partidario de la inmigración.

Con la liberal Kaja Kallas, cuando era primera ministra de Estonia. Luego Soros le felicitó por su nombramiento en 2024 como la alta representante de la UE para la política exterior.

Con el presidente de Senegal, Macky Sall, al que califica de amigo, aunque le conoció en 2021. Sall ha renunciado a presentarse en 2024 a un nuevo mandato. Ha sido presidente de su país desde 2012.

Durante la Asamblea General de la ONU de 2022, concedió audiencia al presidente de Colombia, el izquierdista Gustavo Petro, que pocas semanas antes había tomado posesión del cargo. Hablaron de reforma de la legislación contra drogas, la protección del Amazonas y el proceso de paz. ¿Quién es Alexander Soros para que Petro le rinda cuentas? Se volvieron a ver en Barcelona.

Alexander, cuando era asistente de su padre, y éste en 2018 con el presidente recién electo de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, otro político que estuvo en Barcelona para aplaudir a Sánchez. El político africano es otro millonario, aunque su fortuna no alcanza el tamaño de la de los Soros. Sudáfrica es para los Soros un modelo de diversidad a extender a todo el mundo, aunque los datos de homicidios, violencia y pobreza desmientan su utopía.

Con el político pakistaní Imran Khan cuando era primer ministro de su país.

En la campaña electoral de 2016, declarando su entusiasmo por la entonces candidata del partido demócrata Hillary Clinton. ¿A qué se debe que tantos políticos se reúnan con Alexander Soros? ¿Para recibir órdenes y consejos? ¿Para hacer negocios? ¿Para compartir experiencias? ¿O quizás porque el chico cuenta unos chistes magníficos?

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