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Exvicepresidentes de Colombia piden firmeza a Duque ante la crisis política que enfrenta

EL SOPORTE PARTIDARIO DEL PRESIDENTE CAE DE CARA A LAS ELECCIONES
El presidente de Colombia, Iván Duque. Europa Press

Como si las cosas no estuvieran suficientemente difíciles para el gobierno de Iván Duque, con una aprobación en mínimos históricos según las últimas encuestas de opinión, ahora dos exvicepresidentes apuntan sus plumas y redes hacia la burocracia y los líos en la contratación del ejecutivo nacional.

El primero fue Germán Vargas Lleras, exvicepresidente en el segundo gobierno de Juan Manuel Santos (2014-2018), quien ya había escrito varias columnas de opinión en contra del gobierno y recientemente se ha concentrado en casos de corrupción del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) liderado por la ministra Karen Abudinen, quien enfrenta una moción de censura agendada para votarse el 10 de septiembre.

El segundo, fue Francisco Santos Calderón, vicepresidente durante los ocho años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), quien en su Twitter denunció la corrupción y el clientelismo del actual gobierno.

En su espacio dominical en el diario El Tiempo, Vargas Lleras comentó un nuevo caso de corrupción, ahora en 4-72, la moribunda empresa postal del Estado, donde al parecer hay toda una “telaraña” de contratos y contratistas que obligó al nuevo gerente a denunciar las irregularidades ante la fiscalía y la Superintendencia de Industria y Comercio, ambas en cabeza de amigos personales del presidente Iván Duque.

No sobra recordar que Abudinen representa a la facción política de los Char, que mantienen el control del partido Cambio Radical en la costa caribe colombiana y cuyo jefe natural es precisamente Vargas Lleras. La agrupación ingresó recientemente al gabinete y por lo tanto a la coalición de gobierno, a pesar de que el partido se declaró independiente. Es decir, las críticas del exvicepresidente alertan sobre casos de corrupción, sin duda, pero también evidencian las fricciones al interior del partido.

Lo mismo parece estar ocurriendo al interior del Centro Democrático, partido del presidente Duque, pues el exvicepresidente Santos Calderón, no se ahorra críticas a varias facciones del partido: “Presidente @AlvaroUribeVel, el Centro Democrático debe demostrar que está con los principios y no con la corrupción o los puestos que muchos han recibido y por eso actúan como borregos”, escribió en su cuenta de twitter el sábado pasado. Refuerza la posición de su hijo, Gabriel Santos, actual representante a la Cámara por Bogotá, quien hizo fuertes críticas a la ministra de las TIC, indicando que debía renunciar, recordando la frase del expresidente estadounidense Harry S. Truman: “The Buck Stops Here”, es decir, la responsabilidad termina aquí, pero aclarando que no votaría a favor de la moción de censura, pues su partido, el Centro Democrático, había tomado la decisión de votar en contra.

Esa posición, compartida a través de todas sus redes y muy comentada en círculos cercanos al partido del presidente –en los que se nota una clara división– evidencia otra coyuntura que se está viviendo al interior de esa fuerza política y donde todos miran hacia el expresidente Uribe para poner orden: la conformación de las listas de candidatos a Senado y Cámara de Representantes para las elecciones de marzo de 2022. Por eso, el exvicepresidente de Uribe le pide a través de Twitter con toda claridad la renovación de las listas como algo urgente y “su herencia política”.

Las críticas tanto de Vargas Lleras como de Santos son al gobierno Duque, de eso no hay duda alguna. Ambos han expresado que le ha faltado carácter y firmeza. Vargas Lleras fue más allá en su última columna al mencionar procesos que no avanzan en la fiscalía y en la superintendencia de industria y comercio, pues, como anotamos arriba, es evidente la cercanía de Francisco Barbosa y Andrés Barretao, Fiscal y Superintendente, respectivamente, con el jefe del Estado.

El soporte del gobierno en este momento son los partidos Cambio Radical, los conservadores, algunas facciones del Partido de la U, el partido cristiano Colombia Justa Libres, al igual que su propio partido, el Centro Democrático. En todos hay facciones que están buscando desmarcarse del presidente, pensando en las elecciones parlamentarias, pues hoy en vez de sumar la cercanía con el ejecutivo ante la opinión, resta.

No obstante, el equilibrio es difícil de lograr, pues en un sistema clientelista como el colombiano, los cargos y contratos en el gobierno nacional aceitan las maquinarias electorales, esas que tantas veces derrotan a las encuestas. Lamentablemente ese proceder contra el que se pronunciaron las urnas en 2018, el clientelismo, es el núcleo de toda la operación política del actual gobierno, como lo ha sido de todos los demás.

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