La amenaza inmigratoria que se cierne sobre Almería: casi 12.000 inmigrantes ilegales en los últimos dos años

Desde el año 2020 han llegado más de 1.100 embarcaciones
Inmigrantes llegados a Almería. Inmigrantes llegados a Almería.

La provincia de Almería se sitúa desde hace años bajo la preocupada mirada de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE). Y es que la tendencia de los datos relativos a inmigración ilegal cada año resultan más devastadores: solo durante los últimos dos años casi 12.000 inmigrantes ilegales han llegado a costas almerienses, según los informes de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CGEF) a los que ha tenido acceso La Gaceta de la Iberosfera.

Las estadísticas internas de la CGEF evidencian un incremento de estas llegadas entre el año 2020 y el año 2021 de más de un 10 por ciento, con un aumento desde los 5.297 a los 5.926 inmigrantes ilegales.

En cuanto a la nacionalidad de los llegados a costas almerienses, más del 90 por ciento son de origen argelino y prácticamente todos ellos quedan en libertad pasadas 48-72 horas con una orden de expulsión que únicamente llega a ejecutarse cuando no existe una saturación en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), según fuentes de las FSCE. «En la mayoría de las ocasiones no se ejecutan las deportaciones ya que gran parte de los que entran son puestos en libertad pasadas las 48 horas en el Centro de Atención Temporal para Extranjeros (CATE) por la alta saturación que se da en los momentos de llegadas”, afirman.

Alta presión logística: más de 1.100 embarcaciones desde 2020

El gran número de embarcaciones que están llegando a Almería es lo que más trae de cabeza a las FCSE que, según demuestran los balances de la CGEF, desde el año 2020 han sido más de 1.100.

Estos datos sitúan a Almería como la provincia española que mayor presión logística soporta relacionada con la inmigración ilegal. Durante el año pasado llegaron más embarcaciones a la región que a todo el conjunto de las Islas Canarias. Algo que ocurre motivado por el uso de las denominadas pateras-taxi: embarcaciones rápidas de limitada ocupación, pero que invierten un menor tiempo para llegar a territorio español.

Embarcaciones que escapan al control policial

La alta presión logística a la que se enfrenta la provincia de Almería provoca que no todas las embarcaciones sean finalmente interceptadas. Fuentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) detallan que las estadísticas actuales reflejan una cifra oficial de las llegadas y atienden a las que “se han interceptado”, pero añaden que hay ocasiones en las que el aluvión de llegadas es tal, que no todas las embarcaciones llegan a ser detectadas.

En este sentido, Agustín Leal, secretario de comunicación y portavoz de Justicia para la Guardia Civil (JUCIL) apunta a que todo se debe a la “precariedad en cuanto a medios humanos y materiales que existe en una de las provincias más castigadas por la inmigración ilegal”. Asimismo, manifiesta que, en reiteradas ocasiones, han puesto en conocimiento del Ministerio del Interior esta situación sin encontrar una respuesta. “Esto supone un grave atentado para la seguridad de nuestro país ya que hay ocasiones en las que no sabemos quién entra, ni con qué intenciones”, concluye Leal.

Amenaza terrorista de la ruta Argelia-Almería

La amenaza terrorista que supone la activación de la ruta inmigratoria entre Argelia y la provincia de Almería es otro delicado asunto que preocupa a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado encargadas de controlar las llegadas a costas almerienses.

Abdel-Majed Abdel Bary, de 29 años de edad y de origen egipcio, era uno de los yihadistas más buscados de Europa. Entró a España de manera ilegal a través de la ruta que conecta Argelia con Almería. Abdel Bari estaba incluido entre los denominados internacionalmente Foreign Terrorist Fighters (FTT) más buscados por su alto grado de peligrosidad. Cuando fue detenido se encontraba en pleno centro de Almería y aprovechó a inicios del 2020 una avalancha de embarcaciones para acceder a España sin ser detectado, según fuentes de las FCSE.

Muhammad Hammali, Merouane Ben Ouare, Omar Akbi, Sheikh y cuatro miembros de la corriente de Estado Islámico denominada Jund al-Khilafah que fueron detenidos en Barcelona, son terroristas que también utilizaron en estos dos últimos años las rutas que conectan Argelia con Almería, Levante y Baleares para acceder a territorio español tratando de no ser interceptados.

Se trata de un asunto que trae de cabeza a las FCSE que son conscientes de la expansión de la célula Jund al-Khilafah en territorio argelino y de la actual problemática que implica afrontar las constantes avalanchas de embarcaciones en inferioridad numérica y sin los medios ni dispositivos adecuados.

Beneficios de cuatro millones de euros para las mafias y un mercado negro de pateras en Almería

Orán, Mostaganem, Tipasa, Argel y las localidades cercanas a estos núcleos son los principales puntos de partida que evidencian la gran extensión de acción de las organizaciones criminales implicadas en los desplazamientos entre Argelia y Almería. Para ello, utilizan mayoritariamente embarcaciones Phantom, que son barcos de recreo dotados de motores que sobrepasan los 300 CV y que realizan el viaje a costas españolas en aproximadamente cinco horas, según hace constar la Fiscalía General del Estado (FGE) en su última memoria.

Almería – Embarcación rápida de fibra de vidrio abandonada después de llegar ilegalmente a costas españolas

Estas embarcaciones suelen salir desde las costas argelinas de madrugada; de esta forma, la mayoría llegan a las costas españolas al amanecer. «El número de pasajeros no suele sobrepasar los doce inmigrantes y las cantidades que se pagan rondan los 3.500€«, menciona la FGE en su última memoria. Estos cálculos oficiales, extrapolados a las más de 1.100 embarcaciones llegadas a Almería en los últimos dos años, sitúan un volumen de negocio para las mafias cercano a los 4 millones de euros.

Algunas de estas embarcaciones, en lugar de ser abandonadas en la costa a su llegada, son retornadas a Argelia y, en el viaje de vuelta, aprovechan para regresar a los patrones de las pateras-taxi, según la FGE. Por último, el órgano judicial confirma que, en reuniones conjuntas con la Guardia Civil, se ha señalado cómo, en torno a este tipo de embarcaciones, se ha desarrollado en nuestro país «un mercado negro de barcos y motores».

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