La defensa de las fronteras y la misión anticomunista: Orbán, el ejemplo para Europa

El Gobierno húngaro hace frente con éxito al globalismo
Viktor Orbán, Primer Ministro de Hungría.

La defensa de las fronteras, de la familia, de la vida, de las raíces cristianas de Europa y de la soberanía de las naciones que integran el bloque comunitario son los principios básicos del Primer Ministro Húngaro, Viktor Orbán, y su partido, el Fidesz.

Desde su llegada al Gobierno en el año 2010 y tras una aplastante victoria en las elecciones húngaras de 2018 en las que el Fidesz se hizo con dos tercios de los escaños y un apoyo en votos de casi el 50%, Hungría se ha convertido en todo un ejemplo a seguir para el resto de países europeos y, por ende, para España.

Pese a la persecución que la mayoría de medios ‘progres’ ha perpetrado contra Orbán al que califican constantemente como ‘radical’, ‘xenófobo’ o ‘populista’, los beneficios económicos y sociales que sus políticas han provocado en el país son indudables.

El Gobierno húngaro cree en la figura de la Unión Europea (UE) como la defensora de las naciones soberanas que la integran y desde el respeto hacia las especificidades de cada uno de los países del bloque. Orbán defiende la pertenencia a la UE pero con el mantenimiento de las competencias primordiales en los Gobiernos soberanos: «El Parlamento húngaro es elegido directamente por el pueblo húngaro, y para nosotros su legitimidad es más fuerte que la del Parlamento europeo. Y este concepto está incluido en todos los tratados de la UE», contó el líder conservador en una reciente entrevista.

Para Orbán, la defensa de la diversidad cultural en Europa no debe ni puede ser incompatible con los beneficios que otorga pertenecer al bloque, como son el acceso e intercambio de conocimientos y tecnologías de vanguardia, la estabilidad geopolítica y la seguridad militar de pertenecer a una alianza.

Pero si por algo se ha caracterizado el Gobierno de Orbán es por la firme defensa de sus fronteras y de sus raíces culturales. En Hungría, solo el 1,6% de la población es extranjera y la mayoría de ellos son europeos. Las políticas contra la inmigración ilegal del Fidesz han conseguido que el problema migratorio sea casi inexistente en Hungría. «No queremos inmigración ilegal, así que mantenemos cerradas nuestras ‘fronteras verdes’, las que están lejos de los cruces oficiales. Nos encontramos con una media de 100 a 150 inmigrantes al día. Tampoco aceptamos a los inmigrantes ilegales -a veces decenas de miles- que llegan por otras vías desde Occidente», destaca el Primer Ministro.

Desde la denominada crisis de los refugiados de 2015, el Gobierno húngaro ha puesto el punto de mira en cómo la Europa Occidental avanza hacia una nueva y peligrosa dirección para «redefinir su esencia». «Su nueva misión (de la UE) es ahora la apertura total: la eliminación de las fronteras -o su conservación como un mal necesario pero temporal-; una visión política convencida de que la obligación de conservar nuestra herencia cultural debería reservarse a los museos”. Orbán ve con alarma que muchos líderes europeos deseen imponer la hiperdiversidad y un multiculturalismo apadrinado por las autoridades y las élites globalistas.

«No vemos a estas personas como refugiados musulmanes, sino como invasores musulmanes», declaró Orbán en 2018 en una entrevista concedida al diario alemán Bild en referencia a los inmigrantes que la Unión Europea pretendía que Hungría aceptara en su suelo. “Estamos convencidos de que un gran número de musulmanes lleva inevitablemente a sociedades paralelas, porque las sociedades cristiana y musulmana nunca se fusionan (…), y el multiculturalismo es solo una ilusión”, añadió.

Así, Orbán, que siempre ha alertado de que si se mantiene la acogida de refugiados e inmigrantes ilegales, el islam pronto será mayoría y Occidente se hundirá, tildó de «mala noticia» la política de puertas abiertas de la UE en “países de inmigración, donde la islamización avanza”. «Nosotros somos solidarios con los que quieren defender sus patrias«, reiteró.

El anticomunismo, un ‘valor nuclear’ en la Unión Europea

El Primer Ministro húngaro quiere acabar con la absurda vara de medir que se ha instaurado en la mayoría de países europeos, sobre todo en España, que considera que el comunismo es más ‘respetable’ que el nazismo o el fascismo.

Orbán quiere que el anticomunismo forme parte de los “valores nucleares” de la Unión Europea, exactamente igual que el antinazismo, y cree que debe ser el bloque al que pertenece su país, el antiguo Pacto de Varsovia, quienes conciencien a sus socios occidentales del horror de esta ideología. El líder húngaro hizo explícito este llamamiento con motivo del trigésimo aniversario de la formación de la alianza de Visegrado, un grupo de países del ex bloque comunista integrados en la Unión Europea: Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia.

En un artículo publicado en el periódico Magyar Nemzet (La Nación Húngara), Orbán confiesa que una de las misiones que tienen como nación de la UE es la de “aportar al núcleo de los valores europeos la tradición anticomunista sin concesiones y colocar los crímenes y consecuencias del socialismo internacional junto a los crímenes y consecuencias del nacionalsocialismo».

Protección de la familia, el matrimonio e incentivos a la natalidad

El conservador, que desde el principio de su mandato ha mantenido una postura firme contra el globalismo y la peligrosa y tan instaurada ‘corrección política’, ha obtenido sobrados resultados en la lucha contra el invierno demográfico, uno de los grandes problemas que atañen a todas las naciones europeas.

Al contrario de las medidas adoptadas por otros países, que creen que la solución a la crisis en el bajísimo número de nacimientos pasa por incentivar la inmigración, Orbán ha adoptado medidas para aumentar el ratio de alumbramientos. Así, el Gobierno húngaro ha logrado que la tasa de natalidad sea un 24% superior en la última década (desde 2010) y que el número de matrimonios casi se haya duplicado en ese tiempo.

En 2011, Orbán comenzó a imponer deducciones fiscales a las familias que varían en función del número de hijos y benefician a casi la mitad de los trabajadores húngaros (entre 1,4 y 1,5 millones).

En 2019, Hungría dictó más beneficios fiscales a través del Plan de Acción para la Protección de la Familia. Frente a la “perspectiva de género” del globalismo, puso en marcha la “perspectiva de familia”. El gasto en este tipo de políticas ha pasado de 3.400 millones de euros en 2010 a 7.900 millones de euros en 2020.

Una medida estrella impulsada por el Ejecutivo es el préstamo sin intereses de hasta 30.000 euros a cada matrimonio si la mujer tiene una edad comprendida entre 18 y 40 años. Si el matrimonio tiene dos hijos, una tercera parte del préstamo queda perdonada. Si tiene tres hijos o más, no se devuelve nada. Alrededor del 87% de los que solicitan esta ayuda recibe la cantidad máxima (30.000 euros).

Otra medida -implantada en enero de 2020- es que las mujeres con cuatro o más hijos no pagan el impuesto sobre la renta (IRPF) en toda su vida. También se han construido nuevas guarderías, tal y como contemplaba el plan, y se han dado facilidades en el acceso a la vivienda.

El partido Fidesz también hizo valer el pasado mes de diciembre su mayoría en el Parlamento y aprobó la reforma constitucional que protege la institución del matrimonio e impide la adopción por parte de parejas homosexuales, en aras de la protección de la infancia y de la defensa de la cultura cristiana. El nuevo texto estipula que los niños deben tener un padre y una madre, y que solo pueden adoptar los matrimonios registrados como tal.

Garantía de futuro para los jóvenes húngaros

Otro de los objetivos del Ejecutivo de Orbán es promover que los jóvenes húngaros “tengan un futuro en el país y puedan formar una familia, tener hijos, prosperar y vivir”. Entre las últimas medidas impulsadas por el Gobierno se encuentra la ley que impide que los jóvenes menores de 25 años no tengan que pagar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

La medida, aprobada el pasado 28 de abril por los legisladores, también permitirá que los recién casados ​​sean elegibles para nuevos beneficios fiscales familiares después de que cumplan esa edad y beneficiará a unas 460.000 personas. “Los ingresos de los jóvenes aumentarán un 22% como resultado”, afirmó la Ministra de Asuntos de Familia, Katalin Novák, tras la aprobación de la ley.

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