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La obsesión climática del Gobierno costará casi 10.000 euros a cada ciudadano y no tendrá impacto en el medio ambiente

CHINA CONTINÚA SIN CEDER A LOS ACUERDOS CLIMÁTICOS INTERNACIONALES
Greta Thunberg. REUTERS La activista climática Greta Thunberg. REUTERS

Una de las obsesiones de la Agenda 2030, el programa globalista al que se han adherido buena parte de los países occidentales, entre ellos España, es la reducción de las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera. Los métodos y restricciones para llegar al objetivo marcado por los defensores del ‘cambio climático’ están fijados, pero de lo que no se habla es del coste que cada ciudadano deberá pagar para cumplir con esas metas.

El coste económico por habitante derivado de llevar a cabo las intensas reducciones de emisiones planteadas por los gobiernos de Estados Unidos y la UE en los distintos acuerdos climáticos ha sido desgranado por el experto danés Bjorn Lomborg en un artículo publicado en el Wall Street Journal que se refiere a un informe de la revista Nature.

La cuantía del gasto varía notablemente según el porcentaje de reducción que se pretenda alcanzar. «Si en 2050 se llega a un volumen de emisiones un 20% inferior al registrado en 2005, el coste anual por habitante sería de 75 dólares, de modo que las implicaciones económicas serían moderadas. Sin embargo, el escenario cambia si se plantea una reducción del 40% o del 60%, ya que el coste por habitante sería de 485 o, incluso, 1.1913 dólares cada año», explica Diego Sánchez de la Cruz en Libertad Digital sobre el texto de Lomborg.

La factura económica se dispara de forma significativa si se plantean reducciones del 80 o del 95% de emisiones de CO2. La mayoría de los gobiernos de Occidente están de acuerdo con la meta de llegar a 2050 con un recorte de emisiones cercano al 100% (es decir, defienden el escenario de «cero emisiones» adicionales, bajo el cual el volumen de emisiones de CO2 para 2050 sería casi idéntico a los registros de 2005).

«Para el caso de Estados Unidos, si la caída de las emisiones fuese del 80%, la factura anual sería de 5.337 dólares por persona, mientras que si la reducción alcanzase el 95%, el golpe para el ciudadano medio ascendería a 11.279 dólares anuales. En euros, el escenario «cero emisiones» equivaldría a perder 9.699 euros de ingreso anual per cápita«, detalla De la Cruz.

Lo más curioso es que al desórbitado coste al que tendrían que hacer frente los ciudadanos, no va unido un impacto significativo en la protección del medio ambiente. Al contrario. «En términos agregados, la economía norteamericana experimentaría un desplome del 11,6% en el PIB. A cambio, el impacto en las temperaturas globales derivado del escenario «cero emisiones» sería de apenas 0,15 grados centígrados«, cuenta el analista. Esto se explica por la proyección de emisiones que hace Naciones Unidas para África, China o India y que «apunta a una tendencia claramente alcista en sus resultados».

China, el país más contaminante del mundo, se ha desmarcado de los acuerdos climáticos internacionales. El régimen de Xi Jinping no acudirá a la cumbre climática COP-26 que tendrá lugar la próxima semana en Glasgow y contará con la presencia de los principales jefes de gobierno del mundo. Xi Jinping ya ha anunciado que se abstendrá de participar en las jornadas y su gobierno se ha limitado a decir que «su movimiento está comprometido con la consolidación de una economía más sostenible», una promesa que choca con la decisión de reabrir muchas de las plantas de carbón del país.

«No tiene sentido asumir medidas medioambientales de consecuencias draconianas para la economía de Occidente: incluso si damos por bueno el objetivo de moderar el aumento de las temperaturas globales, lo cierto es que el esfuerzo brutal planteado por Estados Unidos y Europa apenas tendría resultados«, concluye.

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