'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
EL COMUNISMO BOLIVARIANO AMENAZA AL PERÚ

La oposición peruana alerta: la vacancia es indispensable para sacar al comunista Castillo del poder

Repsol. Castillo, el presidente de Perú
El presidente de Perú, Pedro Castillo. Facebook

Los primeros catorce días de Pedro Castillo como presidente del Perú han confirmado lo que sus rivales y principales críticos advertían durante la segunda vuelta electoral: que el proyecto autoritario de su partido, Perú Libre -una organización marxista-leninista alineada con el comunismo bolivariano y cuestionada por presuntos actos ilícitos-, provocaría una crisis institucional, política y económica.

La desconfianza ciudadana -incluso de quienes le votaron- y la incertidumbre económica han crecido en apenas dos semanas tras la elección de su primer gabinete ministerial, integrado por figuras polémicas como el primer ministro Guido Bellido -investigado por presunto delito de apología al terrorismo- y el canciller Héctor Béjar -exguerrillero entrenado en Cuba-, quienes no ocultan sus simpatías por los regímenes bolivarianos e insisten con llamar a una Asamblea Constituyente para deshacerse de la carta vigente, juzgada como “neoliberal”.

Conversamos con Óscar Sumar, director de Regulación Nacional, columnista en Gestión y doctor en Derecho por la Universidad de California, Berkeley (UC Berkeley), sobre la delicada situación que atraviesa el Perú, que en julio de este año, cumplió doscientos años de vida republicana.

¿Por qué la urgencia de promover una vacancia cuando Pedro Castillo ha jurado la presidencia apenas hace dos semanas?

Perú Libre no es tanto un partido político, sino una fuerza de ocupación. Es una organización que tiene el sello de los grupos y regímenes comunistas internacionales, especialmente los de nuestra región, como son los de Cuba y Venezuela, que tienen prácticamente un solo objetivo: que es tomar el poder y nunca dejarlo. Este pensamiento ha sido confirmado de manera explícita por Vladimir Cerrón, secretario general de Perú Libre. Los primeros días del gobierno de Pedro Castillo, con la elección de este gabinete y los anuncios y decisiones que se han ido dando, solo han refrendado lo que ya sabíamos: que el proyecto autoritario de esta organización provocaría una crisis institucional, política y económica. El avance de Perú Libre para controlar los poderes del Estado, los recursos económicos, las Fuerzas Armadas, el poder desconocer autoridades como jueces o al Tribunal Constitucional, va a ser muy rápido. La urgencia de la vacancia está justamente en evitar que este avance se vuelva irreversible. Va a llegar un punto de no retorno cuando Perú Libre capture completamente al país, y el objetivo de la vacancia es impedirlo.

Además de copar los poderes del Estado, ¿qué otros mecanismos tendrían los líderes de Perú Libre para hacerse con el control del país?

Su voluntad de convertir a las rondas urbanas y campesinas en fuerzas parapoliciales, como muchos han advertido, fuerzas de choque adeptas al régimen. Este énfasis en las rondas no es gratuito. Habría que ser muy ingenuo, tan ingenuo como aquellos que votaron por Castillo pensando que deslindaría de Cerrón, para pensar que el gobierno de Castillo insiste en estos grupos de vigilancia gratuitamente. Perú Libre, una organización política sin escrúpulos, utilizaría el aparato estatal para conseguir recursos económicos, haría una corrupción acelerada en todos los niveles para tener mucho más dinero del que tienen actualmente. Para decirlo en términos vulgares, si Perú Libre ya hizo “caja” en el gobierno regional de Junín, imagínate la cantidad de dinero ilícito que podría obtener teniendo el control de todo el Poder Ejecutivo. El dinero en la política, y en cualquier otro ámbito, te compra poder. Mientras más tiempo estén a la cabeza del Ejecutivo, más dinero van a obtener. No solo van a obtener más poder sobre el Estado, músculo represivo con la utilización de las rondas como fuerzas parapoliciales, también más dinero. El Estado peruano es un botín para cualquier organización política sin escrúpulos. Hemos visto como el Ministerio de Transportes y Comunicaciones ha dado la concesión única para la prestación de los servicios públicos de telecomunicaciones por 20 años en todo el territorio nacional a una empresa que se llama Fiber Conexión, que no tiene trayectoria en el rubro de telecomunicaciones y apenas fue constituida en marzo de este año. Este gobierno colocó en Provías Descentralizado a una nueva directora sin experiencia, muy allegada a Vladimir Cerrón. Y Provías Descentralizado es posiblemente el organismo del gobierno que más dinero tiene.

Y con esas fuerzas podrían minar tranquilamente a la oposición.

Si. Y hay una intención por parte del gobierno no solo de minar a la oposición en el Parlamento, también en neutralizar al único medio de comunicación opositor que hay actualmente, que es Willax. Y esta ofensiva va a ir incrementándose conforme pasen los días ocupando el Ejecutivo. Va a llegar un punto de no retorno, y puede darse antes de fin de año, en el que no habrá forma de regresar para impedir que ellos capturen todo y terminemos como hoy están Cuba o Venezuela. Estas semanas, con suerte un par de meses, son cruciales para el destino del Perú. Si no se logra revertir esta crisis, no hay vuelta atrás.

¿Crees tú que la oposición pueda alcanzar los votos suficientes en el Congreso para vacar a Castillo? Hemos visto como las bancadas de derecha, como Avanza País o Renovación Popular parecerían estar en pugna, incluso con congresistas renunciando, y en el caso de Fuerza Popular, una actitud más bien de silencio.

No veo un escenario nada auspicioso. La oposición está dividida. Por la naturaleza del Congreso, es un ente de 130 personas que tiene igual poder, no es ejecutivo por definición, y las posibilidades que tiene para actuar como un solo frente, un solo puño, como si lo hace Perú Libre desde el Ejecutivo y también con su bancada, actuando de manera estratégica, lo veo casi imposible. Perú Libre no solo tiene la ventaja de ser gobierno, con todos los recursos del Ejecutivo, también tiene la ventaja de que ha planificado previamente todo lo que están ejecutando. Se equivocan muchos al decir que Perú Libre es un partido improvisado. Es una media verdad. Son improvisados, de acuerdo a los estándares democráticos, para gobernar una democracia liberal, pero ellos no tienen ningún interés en cumplirlos. Ellos están preparados para gobernar el país como un partido comunista, están jugando otro partido. Perú Libre en este juego con la oposición tiene la ventaja de actuar como un solo puño. En el Congreso muchos parlamentarios recién se están conociendo y muchos son inexpertos porque son nuevos. En estas semanas hemos visto que muchos grupos legislativos han tenido agendas inmediatas para ocupar la Mesa Directiva, pero no evidencian ningún plan de acción como Poder Legislativo, donde haya articulación entre bancadas. Les es muy difícil de coordinar. El máximo nivel de coordinación que pueden alcanzar es ponerse de acuerdo en votar en el mismo sentido, y por eso la vacancia rápida es la única salida posible, porque no pueden pensar en una estrategia a largo plazo. Sería irreal pensar que el Congreso tiene el tiempo, los recursos suficientes y la coordinación para diseñar una estrategia de largo plazo para hacer oposición. Lo que tiene que hacer es tomar una decisión de corto plazo, con algo que además resulta bastante obvio dada la crisis, que este gobierno debe ser vacado.

Óscar Sumar

¿Cómo explicas que los partidos que se definen de centro, como el Partido Morado, hayan terminado siendo cómplices en el ascenso de un partido comunista como Perú Libre, que desprecia abiertamente la democracia liberal y las libertades individuales?

El Partido Morado nunca fue de centro, es un partido de izquierda, de la misma manera que Juntos por el Perú es un partido de izquierda, aunque enarbole banderas progresistas. Por eso, y aunque algunos se sorprendieron, se aliaron con Perú Libre en la segunda vuelta. Yo veo a Juntos por el Perú y al Partido Morado más o menos como la misma cosa, no me parece que haya grandes diferencias entre ellos. Si bien la propuesta de Perú Libre es más radical, a muchos de ellos no les resulta ni ajena ni la rechazan: el control del Estado de la vida de las personas, que ellos han pregonando de manera más técnica y sutil, si se quiere decir. Esa sería la razón ideológica porque resultan sus cómplices. Pero además está el cálculo político. Ellos creían que con una victoria de Perú Libre era más probable que continuaran en el poder. Hasta cierto punto, creo que ellos llegaron a creerse la propaganda que vendían a los peruanos de que Castillo no comulgaba con la ideología marxista de Cerrón, y que podían aislarlo a este y así manipular a Castillo. Y este cálculo también lo vemos en el tema de la vacancia. Aquellos que dicen que la vacancia no es necesaria ni urgente, son los mismos que tenían la misma lógica durante las elecciones, que siguen pensando que pueden controlar a Castillo. Insisten en el error. Admitir que se equivocaron y que Castillo debería ser vacado, se convertiría en el hito que haría perder a la izquierda caviar el poder. No se resignan a admitir su error, ni si quiera para salvar al Perú. Prefieren que el país se hunda con ellos.

La pregunta para muchos peruanos, y también extranjeros, sigue siendo la misma: ¿Cómo un partido marginal como Perú Libre, con un ideario tan radical, pudo hacerse de la presidencia y conseguir ese porcentaje en segunda vuelta? Si bien es cierto que muchos denuncian que parte de esta victoria sería por razones de las presuntas irregularidades en el proceso electoral.

Lo que nos debería llamar la atención es que Perú Libre haya conseguido llegar a segunda vuelta, más que ganarla. En algún momento hablé de irregularidades y de fraude en mesa, al igual que la mayoría, pero luego me he dado cuenta que la sustentación del fraude no iba tanto por ese lado. La discusión sobre si hubo fraude en mesa es un debate estéril. Lo que hemos visto es un fraude estructural, un fraude en que los poderes del Estado, incluyendo el sistema electoral, estaban siendo, o tomados, o siendo influenciados por la izquierda caviar, unida a la administración de Martín Vizcarra y luego a la de Sagasti y el Partido Morado, sobre todo a la figura específica de Sagasti. En el año 2000, personas como Alfredo Torres [presidente ejecutivo de Ipsos Perú] dijeron que hubo fraude mediático, es decir, como Fujimori controlaba la prensa, eso en si mismo constituía el fraude. Sin embargo, la izquierda esta vez ha renunciado a estos conceptos, ni siquiera los ha tomado en cuenta, cuando tenemos a un presidente del Jurado Nacional de Elecciones comunista y vinculado al terrorismo. Eso, por ejemplo, no se toma en cuenta para nada. Yo creo que lo que ha habido es un fraude estructural, y el expresidente interino Sagasti sin duda ha colaborado. Sagasti es parte de esta izquierda que quiere aparecer como neutral cuando en verdad no lo es. Sagasti trabajó en el gobierno de Velasco en temas de planificación de la economía [asesor del Ministerio de Industria durante la dictadura militar izquierdista]. Luego fundó instituciones como GRADE [Grupo de Análisis para el Desarrollo], que se la pasa todo el tiempo diciendo porque el Estado debería intervenir en la economía. No está de más mencionar esa anécdota de cuando le pidió un autógrafo a un terrorista del MRTA. No sé en que cabeza podría caber que Sagasti no es de izquierda. Sagasti es un marxista enmascarado. Hemos tenido en estas elecciones a un marxista compitiendo para la presidencia, con un presidente interino marxista en el gobierno de transición, y un presidente del jurado electoral también marxista. No sospechar que ese triángulo marxista que se formó ahí no afectó las elecciones es pecar de ingenuo, de la misma ingenuidad que los que votaron por Castillo pensando que deslindaría de Cerrón y su camarilla, o que podemos permitirle a Perú Libre seguir siendo gobierno y no desmantelen el país. Sagasti blindó al presidente del jurado electoral, aseguró que las elecciones fueron limpias, se burló de Keiko Fujimori diciéndole que era una mala perdedora, y se negó a pedir una auditoría internacional de la segunda vuelta diciendo que debía ser neutral. En verdad, fue tal su nivel de desparpajo, que prácticamente le sacó el dedo medio a la ciudadanía en la cara. Quienes han podido entender ese mensaje, a buena hora, y los que siguen en negación, pues nunca lo van a ver.

¿Crees que la iniciativa de Lucas Ghersi, de recolectar firmas para impedir que se cambie la Constitución, tendrá un impacto importante en la crisis política?

Me parece un esfuerzo interesante. Es una de las pocas señales de que la derecha peruana está articulando estrategias y que está haciendo algo más allá de opinar en medios y redes sociales. Él está tomando una acción, lo cual me parece valioso. Ahora, no creo que sea la intención de esta recolección de firmas impedir que Perú Libre proponga la instalación de una Asamblea Constituyente. Esa recolección de firmas no va a parar ese proceso. Tiene un valor más simbólico que legal. Es muy probable que Perú Libre vaya a proponer una Asamblea Constituyente a través de una cuestión de confianza, conjuntamente al cambio total de Constitución o la confianza del gabinete. Entonces, es probable que el Congreso, o le tenga que dar pase libre a Castillo y su Asamblea Constituyente, o al negarle la confianza, en ese mismo momento Castillo disuelva el Congreso, y él mismo por decreto llame a una Asamblea Constituyente. Como comenté al principio de esta entrevista, va a llegar un momento de no retorno, y haciendo una predicción, ese momento sería cuando Castillo, con el Congreso disuelto por negarle la confianza, saque un decreto convocando una Asamblea Constituyente, y cuando un juez o magistrado constitucional lo quiera parar, no va a poder. Gracias al precedente que dejó Martín Vizcarra y su premier Salvador del Solar en 2019 [que provocó la disolución del Congreso opositor] ahora se puede pedir la confianza por cualquier cosa prácticamente. Castillo y Cerrón van a proponer al Congreso varias cuestiones de confianza al mismo tiempo, una por una Asamblea Plurinacional Constituyente y otra por una nueva Constitución bajo los ideales bolivarianos. El Congreso estaría entre dos opciones, darle el pase y que se dé este escenario, o decirle que no y ser disuelto. Y cuando se dé eso, así como se burlaron de los que denunciamos el fraude estructural y advertimos de no votar por Castillo, no quedará otra sino llorar al río.

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