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En el discurso de bienvenida al presidente colombiano

Batet se suma a la hispanofobia de Petro y califica de «dialecto» el español

El presidente de la República de Colombia, Gustavo Francisco Petro Urrego, interviene durante un acto en el Congreso de los Diputados, junto a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet. Europa Press

A bombo y platillo, así recibió este jueves el Congreso de los Diputados al presiente de la República de Colombia, Gustavo Petro, en su visita a España. En las puertas de la cámara le esperaban la presidenta, Meritxell Batet, y el presidente del Senado, Ander Gil, que le condujeron hasta el palacio donde saludó a los representantes de todos los partidos, a excepción de VOX, y firmó el libro de honor que se encuentra en una sala contigua al hemiciclo.

Una vez terminada esa parte de la recepción, Petro fue acompañado por Batet y Gil hasta el hemiciclo, concretamente hasta la zona de la Presidencia. En su discurso de bienvenida, Batet habló de las «relaciones intensas» entre España y Colombia, y desplegó todas las tesis de la extrema izquierda hispanófoba e indigenista al referirse al idioma español como un «dialecto», minusvalorando uno de los principales lazos de unión y seña de identidad, que no el único, entre las diferentes naciones de la Iberosfera.

La presidenta del Congreso de los Diputados habló también de la necesidad de «dar forma a la nueva gramática democrática», respaldando de este modo el cambio de régimen que pretende llevar a cabo Petro en Colombia y cuyos efectos ya se conocen en Venezuela, su país vecino, desde hace varias décadas.

A renglón seguido, la tercera autoridad del Estado realizó un guiñó a Petro y a todo el progresismo internacional al hablar de «consolidar la paz» en Colombia, en clara referencia a seguir apostando por la sumisión a los terroristas de las FARC en forma de negociación y acuerdos, algo que fue rechazado por el pueblo colombiano en el referéndum de octubre de 2016. 

Batet siguió insistiendo en engrandecer y poner como modelo «el acuerdo de paz de 2016» entre el Gobierno de Colombia y las FARC al calificarlo de «éxito», pese a que se realizó en contra la voluntad de los colombianos y se dieron inmensos beneficios a los terroristas en nombre de una falsa paz.

Posteriormente, trató la «consolidación de la democracia», un hecho que llama poderosamente la atención porque de que Colombia acaba de entrar en la senda de la democracia con Petro. Lo único cierto es que se está ante la primera vez que la Presidencia recae en la extrema izquierda.

Y se refirió al «cambio climático», caballo de troya introducido por las élites globalistas en la Agenda 2030. Al terminar todos los diputados presentes, a excepción de VOX, que abandonó la sesión en señal de protesta por la presencia de Petro en España, aplaudieron de pie en señal de bienvenida al presidente izquierdista.

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