La rebelión frente al totalitarismo de las redes sociales: Polonia, Hungría, Australia… y Abascal

RESPUESTA A LA MORDAZA A LAS VOCES QUE DISIENTEN

La censura en las redes sociales a los conservadores, a sus ideas y a su visión del mundo ya comienza a tener respuesta y son varios los dirigentes que están lanzando una voz de alarma y los países que están legislando frente a esta imposición de una visión única de la realidad, al silencio de aquellos que disienten del pensamiento único globalista.

La ley que prepara el Gobierno de Polonia para hacer frente a la censura implantará multas masivas que podrían llegar a ser de 13,5 millones de dólares, según anunció el viceministro de Justicia, Sebastian Kaleta. Para el Ejecutivo polaco, “la libertad de expresión y la libertad de debate son la esencia de la democracia”, por lo que es vital combatir a aquellas plataformas que censuran a los usuarios o eliminan publicaciones por razones ideológicas.

El objetivo de la ley es otorgar a los usuarios de las plataformas un salvoconducto legal para apelar las prohibiciones y la eliminación de contenido que podrá ser ejercido ante un nuevo tribunal para la Protección de la Libertad de Expresión. Si este nuevo tribunal dictaminara que los censores tecnológicos han eliminado cuentas o borrado publicaciones sobre discursos legales en Polonia, dichas cuentas o publicaciones deberán ser restauradas o las empresas de redes sociales involucradas se enfrentarán a las ya mencionadas multas. “La libertad de expresión no es algo que deban decidir los moderadores anónimos que trabajan para empresas privadas”, afirmó Kaleta.

También Hungría prepara otra ley

Hungría también ha reaccionado y ha anunciado una ley para castigar a las redes por cada censura que se oponga a la legislación nacional.

La ministra de Justicia húngara, Judit Varga, anunció que compartía la alarma de la canciller Angela Merkel ante el exilio del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, decretado por todas las grandes redes, pero que en su país no se iban a limitar a expresar su preocupación, sino que iban a actuar.

“La censura privada ha alcanzado un nuevo nivel, golpeando de un modo sin precedentes. En el imperialismo digital ya no importa si se es un usuario del montón o el presidente democráticamente elegido de la primera potencia mundial, ya que ha quedado claro que se le puede silenciar apretando un botón”, dijo Varga.

Y añadió que el mundo no se daba cuenta de hasta qué punto se puede ser vulnerable al control mundial de “los medios progresistas”.

Y en Australia siguen adelante con su proyecto de ley

El primer ministro de Australia, Scott Morrison, ha manifestado que “no se dejará intimidar” por Facebook y seguirá con el proyecto de ley que exige a las compañías tecnológicas pagar por las noticias que ofrecen en sus plataformas en compensación por el valor que generan dichos artículos.

La ley, que será aprobada en próximas fechas, insta a las Big Tech a firmar “acuerdos individuales con los medios y, si no los alcanzan, obliga a acudir a un mecanismo de arbitraje”.

Facebook ya respondió bloqueando contenidos informativos e impidiendo a los usuarios australianos el acceso a todas las páginas de noticias a nivel local e internacional desde la red social, un movimiento que el Ejecutivo del país oceánico tildó de “arrogante y decepcionante”. Aunque las negociaciones se mantienen y el Ejecutivo podría llegar a un acuerdo con la tecnológica siempre y cuando las noticias australianas se restauren en Facebook.

Abascal, al frente de la rebelión frente al totalitarismo de las ‘Big Tech’

El líder de VOX, Santiago Abascal, se posicionó al frente de la rebelión frente a las ‘Big Tech’ tras la censura a Donald Trump. Denunció que el mundo se encuentra “ante una amenaza global a las libertades fundamentales” y advirtió que quienes celebraba la mordaza al expresidente de EEUU podrían ver amenazada su propia libertad de disentir.

“Si las grandes tecnológicas deciden quién puede opinar en las redes sociales y quién no… ¿de qué sirven constituciones, derechos, soberanías y jueces si todo queda sometido al criterio de unos pocos?, se preguntó. Y anunció que ante el escenario de censura que se impone en las plataformas digitales había empezado a hablar “con distintos líderes políticos internacionales” porque la libertad de expresión “es un tema que interesa a todas las naciones que crean en las libertades y en la soberanía”.

El 18 de enero, en un artículo publicado en La Gaceta de la Iberosfera en el que recordó lo que su formación ya había denunciado en la tribuna del Congreso de los Diputados y en el Parlamento Europeo, entre otras instituciones, llamó a la reacción frente al totalitarismo de las plataformas: “Nos jugamos la libertad y la democracia. Nos jugamos nuestra soberanía. Las naciones que han construido con éxito estados de derecho, que amparan los derechos y libertades de los ciudadanos, deben actuar con urgencia y contundencia ante esta nueva amenaza.

Así, afirmó que “lo que está en juego trasciende los colores políticos o las ideologías”. “No podemos permitir que las corporaciones se crean que están por encima de nuestra soberanía o de nuestra legislación. Menos aún que actúen como empresas editoras, porque no lo son ni querrían nunca regirse por la fiscalidad que padecen las editoras”, añadió.

Twitter respondió al alegato de Abascal a favor de la libertad con el silencio de la cuenta oficial de VOX justo al comienzo de la campaña electoral para las elecciones autonómicas catalanas, otra injerencia unilateral para tratar de que el partido no pudiera comunicar su mensaje.

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