Diario de Información y Análisis de Intereconomía
Creará 200 puestos de trabajo

Segovia se lleva la fábrica de la patente mundial de cartuchería biodegradable

R. G.
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La localidad de Santa María la Real de Nieva en Segovia, una de las zonas más despobladas de la provincia, se ha llevado la primera fábrica del mundo especializada en cartuchería de bioplásticos, donde empezarán con la fabricación de los primeros cartuchos de caza biodegradables y donde se alzará un edificio destinado a albergar el primer centro de I+D pionero en la materia.

Con presupuesto inicial de 6,5 millones de euros, el apoyo de la Junta de Castilla y León y la financiación privada, su propietario, Enrique López-Pozas, calcula que a finales de año podrá estar lista la primera línea de producción en la localidad segoviana.

El origen

Sin duda, el mayor esfuerzo que hace cualquier administración pública es la localización y captación de inversiones, sin embargo ¿Cómo ha sido posible que en la zona más despoblada de la provincia de Segovia se haya instalado una fábrica de semejantes características?, todos se hacen esa pregunta, pero para entenderlo, nos tenemos que retrotraer a hace más de dos años, cuando el propietario de la patente, Enrique López-Pozas encargó a una asesoría fiscal con sede en la capital segoviana, que buscara un grupo de inversores para instalar en España la fábrica que produjera la primera patente mundial de cartuchos de caza biodegradables.

Durante dos años, docenas de reuniones con los máximos responsables de la Junta de Castilla y León en Valladolid y con grupos inversores nacionales e internacionales con sede en Madrid y Barcelona, han ido asegurando que la planta se quedara en la provincia de Segovia, ya que otras comunidades o grupos de inversores la querían trasladar a sus áreas de influencia. Por fin, el mes pasado, después de varios meses y de pasar el escalón provincial, el regional y nacional, Bankia ha dado el espaldarazo oficial de la inversión privada que faltaba.

Una bomba en la provincia

La provincia de Segovia anhelada un proyecto así. Internacional, innovador y que apuesta claramente por la diversificación, como ha puesto de manifiesto en su presentación el presidente de la Federación Empresarial Segoviana (FES), Andrés Ortega. Si además se trata de una idea pionera en el mundo y su comercialización está prácticamente asegurada por la millonaria demanda y el poco menos desbordante interés que ha suscitado, el proyecto adquiere cotas más trascendentes.

No es de extrañar, que este viernes, buena parte del empresariado de la provincia, además de representantes de la Junta de Castilla y León o de Bankia, que han colaborado en su financiación, hayan aplaudido y abrazado la irrupción de Bioammo en el tejido industrial y económico de la provincia.

La empresa dedicada a la investigación y producción de cartuchos de caza biodegradables “es una revolución» para la actividad de la caza y del tiro deportivo. No solo en España, sino en todo el mundo”, debido a que muchas de las legislaciones de países avanzados apuestan por la adopción de este tipo de material para el uso dentro de sus fronteras y la única patente es la que ahora se instala en la provincia de Segovia.

Eso solo de momento, porque el propietario e ideólogo de la patente, Enrique López-Pozas, tiene más planes entre manos. Planes que además están muy avanzados en conversaciones con el Ejército español, que se han mostrado máximo interés en las bondades del producto.

Pero aún hay más. La implantación de Bioammo en la localidad de Santa María la Real de Nieva va a traer consigo la creación de una plantilla inicial de cincuenta empleos, ya que la previsión del empresario es que el desarrollo de la investigación y de la propia producción permita llegar a los 200 puestos de trabajo. A los que hay que hay que añadir -como ha apostillado el industrial- toda la amplia nómina de empleos indirectos, proveedores, servicios, y hasta pequeñas empresas auxiliares que surgirán en torno a la actividad de la compañía, que será la primera en el mundo en fabricar cartuchos limpios, que no dejan rastro en la naturaleza, y que, por lo tanto, no contaminan.

Primer centro I+D del mundo

Además, «el centro mundial de la munición biodegradable», según lo ha definido López-Pozas, se creará un edificio destinado a la investigación y desarrollo donde Bioammo desarrollará nuevas patentes dedicadas a otros sectores y proyectos que tiene en cartera, así como impulsar ideas externas de otros emprendedores que necesiten de ayuda técnica en esta materia.

 

Bioammo va a ser una inyección de vida y de riqueza para el municipio y la comarca de Santa María La Real de Nieva, donde lo primero es adquirir la maquinaria que fabrica la munición biodegradable. La fábrica y el centro tecnológico centrado el desarrollo del área de I+D+i estarán en funcionamiento «a finales de este año, aunque algo ajustados», prevé el empresario, quien asegura que ya hay precontratos con más de treinta países interesados en hacerse con su arsenal De hecho, De hecho, calcula que entre el 80% y el 90% de la producción estará destinada a la exportación, en especial a Estados Unidos.

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