Diario de Información y Análisis de Intereconomía
EL TRASGO

Realidad virtual

 Aun hoy, incluso con la virtual desaparición de los lectores del papel, aún debe quedar quien alimente tan extrañas supersticiones.

 

Carlos Esteban
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Leyendo esta mañana el primer editorial de El País, 'Todo depende de Rajoy', me asombraba pensando que hubo una época no lejana en la que para muchos, si no para la mayoría, el fantasioso relato que allí se dibuja representaría la realidad. Aun hoy, incluso con la virtual desaparición de los lectores del papel, aún debe quedar quien alimente tan extrañas supersticiones.

El texto entero es demencial, en el sentido de presentar como cierto lo que cualquiera con dos dedos de frente advierte falso. Es difícil seleccionar un solo párrafo para que entiendan lo que les digo pero, si me forzaran a quedarme con uno, quizá elegiría este:

"El eventual riesgo de ir pronto a otras elecciones —Rajoy está facultado para convocarlas a partir de mayo— no ha desaparecido. En plena reorganización del PSOE, unas encuestas favorables al PP podrían hacer caer al presidente del Gobierno en la tentación de jugar al ventajismo de convocar a las urnas para asestar un golpe a sus adversarios".

Ahora, el absurdo de lo que dice no es como el de tantos zombies ideológicos convertidos a alguna de las sectas milenaristas en que se divide la izquierda; no es un alucinado presentando sus delirios como realidades: es un trilero, un charlatán defendiendo un producto que sabe inútil. 

Les ruego por un segundo que imaginen el caso actual con las siglas cambiadas, que imagen un PSOE con mayoría simple y con las encuestas presentándole capaz de aumentar su presencia en el parlamento, un PP con los peores resultados de su historia al que todos los sondeos prevén que se siga hundiendo hasta dejar de ser la segunda fuerza. Y diganme si creen meramente posible que el editorialista de El País escribiera algo remotamente parecido. Si ese hipotético PSOE en el lugar del PP de hoy convocase nuevas elecciones en mayo, ¿creen por un segundo que El País lo presentaría como "cayendo en la tentación de jugar al ventajismo... para asestar un golpe a sus adversarios"?

No: pueden ustedes jurar que sería un acto de suprema responsabilidad y aun de loable sacrificio que lo hiciera para reflejar con mayor precisión la verdadera voluntad de las mayorías y proporcionar así un entorno legislativo más estable y bla, bla, bla.

Es un conjuro, un encantamiento; es, como en la versión Disney de dibujos animados de El Libro de la Selva, la serpiente Kha cantándole a Mowgli hasta hacerle dormir. Es la narrativa, pero ahora se revela ridícula, imposible de creer aun para el más ingenuo.

Pero no es menos, sino más, absurdo presentar un PP frustrado por tener que contar con el PSOE, como si así le estuvieran obligando a traicionar sus principios. Y no porque el PP tenga unos principios mucho menos alejados de los del PSOE de lo que se pretende, sino porque el PP no tiene principios, solo estrategias. Lean y asómbrense recordando los tiempos en que algo así podía ser creído por alguien:

"Lo que parece molestar al Partido Popular es tener que ceder en sus propósitos para evitar derrotas parlamentarias. Sin embargo, la correlación de fuerzas establecida por los votantes le ha situado en esa posición. Es inútil refugiarse en la nostalgia de los tiempos de mayoría absoluta vividos durante el primer mandato de Rajoy: el PP se ha convertido en una minoría y, aun siendo la principal, precisa de negociar con otras para sacar adelante las tareas legislativas".

¿Nostalgia de cuando tenía mayoría absoluta? ¿Qué hizo con ella? ¿Derogó una sola de las medidas de ingeniería social que la legislatura de Zapatero aprobó con precipitada ligereza? No. Se limitó a cumplir la tradición de volver locos a los estudiantes con un nuevo plan de estudios y a aprobar dos o tres leyes más que, como es igualmente tradición, nacieron para desaparecer en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

Por el contrario, esta situación da al PP una coartada plausible para mantener su actitud de seguidismo servil del PSOE. Solo una consideración también ajena al inexistente debate ideológico, el hecho de que los grandes partidos son gigantescas agencias de colocación, y a más votos más colocados, podría tentar verdaderamente a los 'populares' en este sentido.

Concluye el editorial: "La vía es aceptar el Parlamento como marco de actuación política. De la Cámara ya han salido algunos acuerdos para reformar la legislación educativa o la llamada ley mordaza, aprobar el techo de gasto o implantar un aumento del salario mínimo. El sistema de pensiones y el desafío secesionista de las autoridades catalanas aguardan con toda su complejidad. A esto hay que dedicarse al 100% y no a retozar con la duración de la legislatura".

En resumen, el PP -la opinión pública, en realidad- debe aceptar de una vez por todas que nuestra democracia es un sistema con una sola dirección, un régimen en el que la izquierda da las ideas, aunque sea la supuesta 'derecha' -el Partido Nihilista- a quien le toque aplicarlas eventualmente, y todo intento de salir de ese estrecho esquema, o de hacerlo demasiado evidente, debe ser desechado como una tentación del Maligno.

De hecho, el titular con que abre hoy El País su primera -'El Gobierno solo tramitará las leyes que pacte previamente con el PSOE'- convierte al ultraderrotado PSOE, al PSOE desarbolado y en caída libre, en un partido en el poder aunque lo ejerza por persona interpuesta.

La responsabilidad, naturalmente, recae en quienes siguen queriendo ver, contra toda evidencia, que el PP representa algún freno para la izquierda. Salvo, claro, que hablemos de izquierda revolucionaria en lo económico, pero para eso ya existe el propio PSOE, tan amado por los banqueros.

En ABC, Jordi Pujol Jr y su ex mujer: 'Pujol Ferrusola ha evadido 4,5 millones de euros desde que es investigado'. Partiendo de que la justicia lenta no es justicia, algún despreciable y enloquecido revolucionario antisistema podría tener la absurda idea de que las instituciones del Estado están dando tiempo a los Pujol para poner a buen recaudo su fortuna de cuestionable y cuestionado origen, e incluso algún desalmado podría ver agravios comparativos en casos similares en los que, con mucho menos dinero en juego, el sujeto fue detenido y encarcelado con las primeras del alba.

No nosotros, claro.

Insiste en otra vertiente del mismo asunto El Mundo, que lleva con él bastante tiempo: 'Puig propició desde la Generalitat el enriquecimiento de los Pujol'. Y los indepes suspirando por que les dejen en manos de esta manga o de los de las copas de menstruación, a eso llaman 'libertad' (o llibertat).

Y para cerrar este episodio de realidades virtuales en las que no creen quienes las venden, La Razón: 'Génova ve con indiferencia la "reaparición" política de Aznar'. Si usted se cree esto, por favor, contacte conmigo: tengo un puente en Brooklyn que, estoy seguro, podría interesarle.

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